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Inicio > en tus finanzas > Educación financiera > ¿Qué es la reduflación y cómo detectarla en la cesta de la compra?

¿Qué es la reduflación y cómo detectarla en la cesta de la compra?

¿Qué es la reduflación y cómo detectarla en la cesta de la compra?

El término reduflación es poco conocido entre los consumidores. Sin embargo, esta práctica comercial poco elegante se ha colado en la cesta de la compra a raíz de la fuerte subida de la inflación en marzo.

El término reduflación es poco conocido entre los consumidores. Sin embargo, esta práctica comercial poco elegante se ha colado en la cesta de la compra a raíz de la fuerte subida de la inflación en marzo.

La reduflación consiste en reducir la cantidad de producto sin modificar el envase ni el precio. El consumidor adquiere el mismo producto en el mismo envase, pero si no lee bien la etiqueta, no se percatará de que adquiere menos producto.

Así, la inflación o subida de los precios se cuela en los hogares sin que los consumidores nos demos cuenta. Pagamos lo mismo por envases más vacíos. Si no leemos la etiqueta, no nos daremos cuenta de la jugada. Quizás solo pensemos que el producto nos cunde menos o se acaba antes.

La reduflación es una práctica comercial legal, pero poco elegante, pues esconde una subida de los precios del producto al ofrecer menos cantidad por el mismo precio de antes.

A qué se debe la reduflación

El término reduflación procede del inglés estadounidense. Ellos lo denominan shrinkflation, que procede de unir las palabras shrink (encoger) e inflation (inflación). Y lo explican como una práctica comercial que consiste en evitar o reducir la subida de los precios al rebajar la cantidad del producto manteniendo el envase y el precio.

Es una forma fea de pasar el aumento de los precios a los consumidores. Si el comprador no conoce la cantidad exacta de producto que adquiere cada vez y comprueba -además- en la etiqueta que ésta ha cambiado, al ser el mismo envase y el mismo precio no sabrá que paga lo mismo, pero por menos cantidad.

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Fuertes recortes en algunos productos

Hace ya mucho tiempo que la competencia en algunos sectores provocó que cambiasen los formatos de venta. Un ejemplo claro fueron los paquetes de folios que se vendían en formatos de 100 unidades. Para competir en precios, los fabricantes redujeron el número de folios por paquete. Los usuarios entendían que compraban 100 unidades de una marca más barata sin percatarse de que en ese paquete no ponía que hubiera 100 folios. Y no los había.

El concepto de reduflación empezó a tratarse en Estados Unidos allá por 2009 en un libro sobre economía de Brian Domitrovic. Entonces había una crisis financiera global y se hablaba de esa forma de ocultar la inflación de los precios en muchos productos de consumo.

En 2015, Pippa Malmgren, de la Administración de George Bush empezó a utilizar el término en inglés para esclarecer esta práctica. Más aún cuando la puso negro sobre blanco en el libro Signals: How Everyday Signs Can Help Us Navigate the World’s Turbulent Economy, en 2016.

En el país norteamericano las redes sociales recogen información sobre los productos y envases que han sufrido cambios para advertir a los usuarios. En España, quien ha puesto el cascabel al gato ha sido la OCU.

La inflación es un problema para todos

Si hoy traemos la reduflación a estas páginas es porque el IPC o indicador de la economía española que mide la inflación o subida de los precios se ha disparado. De hecho, el IPC se situó en marzo de 2022 en el 9,8%. Y no se espera que caiga en un tiempo.

Esto implica que los precios han subido cerca de un 10%, por lo que muchas empresas han decidido traspasar estos sobrecostes a los consumidores, pero sin decirlo abiertamente para no perjudicar sus ventas.

La técnica de la reduflación funciona porque suele pasar inadvertida entre los consumidores. Puesto que el precio, que es su principal referencia, se mantiene no perciben que adquieren menos producto.

Cómo valorar la reduflación

En estos momentos, la cesta de la compra es la más perjudicada por la reduflación. Según la OCU, algunos fabricantes estarían reduciendo el contenido de sus envases entre un 5% y un 10%. Y los consumidores, como decimos, no lo notan.

Y no se trata solo de envases de alimentación. También se ha identificado esta práctica en otros sectores como los de higiene o droguería.

A grandes rasgos, se identificaron estas prácticas comerciales en hasta un 7% de los productos de una cesta de la compra ficticia de 273 productos. La organización pone nombres a algunos productos, envases y marcas entre los que ha detectado esta práctica.

Sin embargo, la clave para el consumidor es saber lo que está ocurriendo, identificar si algún producto de su cesta aplica esta práctica, y valorar si le compensa o no adquirirlo.

Cómo valorar la reduflación

Lo normal sería conocer el peso o las unidades del envase habitual de la misma manera que conocemos su precio. Así, si el producto ‘reduflaciona’; esto es, reduce su tamaño sin reducir su precio, saltará la liebre y sabremos lo que ha ocurrido.

No obstante, es complicado porque hay productos que han cambiado ya su tamaño en los últimos meses, según las organizaciones de consumidores. Un litro siempre ha de tener un litro, pero en otros productos hay que buscar la referencia del precio por kilogramo o litro (es obligatorio en las superficies comerciales) para buscar esa diferencia de precio o de cantidad.

La reduflación es una práctica comercial poco elegante para que el consumidor no perciba que paga más por productos que suben de precio. Los clientes sabemos que la inflación se ha disparado en España y Europa y entendemos que la factura de la compra debe subir.

Sin embargo, debemos ser los consumidores los que decidamos dónde y cómo queremos ahorrar para compensar esa inflación, y no las marcas.

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