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Cinco imprevistos que pueden complicar tu jubilación

Cinco imprevistos que pueden complicar tu jubilación

Una vez que te jubilas tus ingresos caen y debes ser muy cuidadoso con la planificación financiera. Vas a vivir de la pensión y de las rentas que obtengas por tu ahorro. Así que, a partir del día de tu jubilación, cada euro cuenta.

Una vez que te jubilas tus ingresos caen y debes ser muy cuidadoso con la planificación financiera. Vas a vivir de la pensión y de las rentas que obtengas por tu ahorro. Así que, a partir del día de tu jubilación, cada euro cuenta.

La planificación financiera una vez que tus ingresos se ven sensiblemente reducidos es vital. Sin embargo, ninguno somos ajenos a los imprevistos. Para evitar que uno de estos sucesos inesperados eche al traste tu planificación financiera y puedas vivir más vidas una vez fuera del mercado laboral, conviene conocer qué sorpresas puedes encontrarte que puedan complicar tu jubilación.

Hoy te vamos a contar los cinco imprevistos más habituales para que puedas valorar el impacto que podrían tener en tu planificación y, en consecuencia, puedas prevenirlos de algún modo.

 

Gastos imprevistos en la vivienda habitual

Por lo general, los españoles nos jubilamos con una vivienda en propiedad. Algunos incluso con una segunda vivienda que ponen en alquiler para elevar sus rentas y disponer de una fuente de liquidez si la situación se complica.

Pues bien, toda vivienda necesita un mantenimiento. Si no lo has hecho antes de jubilarte, es posible que te encuentres algunos gastos inesperados. Según los expertos del banco estadounidense Charles Schwab, los gastos imprevistos en la vivienda habitual son el revés financiero más habitual para los jubilados.

Puedes evitar estos gastos si realizas una actualización de tu vivienda antes de jubilarte. Fontanería, electricidad, impermeabilizaciones, etc., son las revisiones necesarias que pueden dar problemas con el tiempo. Más complicadas son las derramas de una comunidad y aún más las adaptaciones que puede necesitar tu vivienda a tus necesidades según vayan llegando porque son imprevisibles.

Por ejemplo, cambiar la peligrosa bañera por un plato de ducha es muy habitual, pero también puede darse el caso de tener que instalar un salva-escaleras o que adaptar la vivienda a una silla de ruedas.

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Como apunte, los analistas de Charles Schwab consideran que este tipo de imprevistos puede cubrirse con una partida que alcance el 1% del valor de la vivienda.

 

2. Gastos en sanidad

La mayor parte de nuestras necesidades sanitarias están cubiertas por la sanidad pública española, pero no todas. Hay cuidados médicos que pueden mejorar la calidad de vida y que no se incluyen en los servicios públicos. Los audífonos, la dentadura postiza o las gafas son ejemplos de necesidades que no cubre la seguridad social.

Puede mejorarse la sanidad pública con un seguro médico privado con o sin copago, o crear una partida en la planificación financiera para poder responder a necesidades que van a llegar tarde o temprano.

 

3. Gastos en cuidados a largo plazo

Muchas personas mayores han recurrido los últimos años a las hipotecas inversas, que les permiten ceder la propiedad de su vivienda habitual a cambio de unas rentas mensuales que les cubran el coste de la residencia. Es una buena opción para quienes necesitan o quieren -a partir de cierta edad- una compañía o unos cuidados permanentes.

Cada vez es más complicado poder confiar en la disponibilidad de los hijos, sobrinos o nietos para que nos cuiden o nos hagan un hueco en su casa cuando los médicos nos recomienden no vivir solos o hacerlo nos resulte imposible.

Gastos en cuidados a largo plazo

Una buena planificación financiera de nuestra jubilación pasa, y debe pasar, por no depender de la bondad de otras personas o de no ser una carga para nadie.

Por lo tanto, debes estimar una parte de tu ahorro a la eventualidad de que en algún momento prefieras irte a vivir acompañado (residencia) o te veas en la obligación de estar bajo el cuidado de profesionales.

 

4. Gastos en ayudas a familiares en apuros

Es cierto que una buena planificación financiera pasa por no depender de nadie en el futuro, de no ser una carga para los familiares. Pero ¿qué hacer si un hijo necesita de nuestra ayuda? No se trata de no ayudar. Se trata de que ya no es posible hacerlo. Ayudar a un hijo en problemas supone tirar de nuestro ahorro. Y las posibilidades de que podamos recuperarnos de este gasto inesperado son casi nulas.

Y eso no solo pasa por ceder nuestro ahorro y reducir nuestras posibilidades futuras, también por el riesgo de hipotecar nuestro avenir si avalamos préstamos o créditos de otras personas. Recuerda que muchas de las personas que pierden su vivienda son jubilados que han avalado préstamos de otros familiares más jóvenes en necesidad.

Arruinar tu futuro por ayudar a un familiar en apuros no debería ocurrir nunca. Tu familia debe saber hasta dónde puedes llegar con tu ayuda y tú, también. Otra opción es prestar dinero a un familiar con un compromiso de devolución. No debes asumir nunca riesgos con un dinero que vas a necesitar.

 

5. Pérdida de un familiar

Tarde o temprano la pareja dejará de serlo. Debes tener cubiertas las necesidades de la otra persona, sobre todo si depende de ti (diferencia de pensiones).
Y no se trata solo de tener un Seguro de vida o un plan de pensiones que garantice la calidad de vida de la otra persona, o de los menores que pueda haber, sino que él, ella o ellos sepan lo que hay y dónde se encuentra, sin olvidar nunca el hecho de tener todos los bienes registrados para facilitar su transmisión.

Tener el testamento preparado es necesario desde que tenemos hijos, aunque solo nos preocupamos de hacerlo cuando ya tenemos una edad avanzada.

El ahorro para la jubilación tiene que planificarse muy bien porque desconocemos lo que nos traerá el futuro, incluyendo los años de vida. Dado que cada vez vivimos más, necesitamos pensar en un plazo más largo y eso pasa por un ahorro mayor y una mejor planificación.

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