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Cómo el teletrabajo afecta a las finanzas personales

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15min.
Un chico sentado en su estudio, trabajando desde casa

Trabajar desde casa o cualquier otro lugar que no sea la oficina ha pasado de ser una rareza a algo habitual para millones de trabajadores. Una mayor comodidad y flexibilidad, menos tiempos de desplazamientos… pero el teletrabajo también afecta a las finanzas personales de forma directa, un condicionante que se debe tener muy en cuenta a la hora de cambiar de modalidad.

Ya sea de forma total o mediante fórmulas mixtas, el 15 % de la población activa en España trabaja desde casa. Eso significa que el teletrabajo afecta a las finanzas personales de más de tres millones de personas, aunque no lo sepan. Para comprobarlo, solo hay que echar un ojo a los gastos y cómo estos varían en función de dónde operemos. Veamos cuáles son los costes que suben y cuáles los que bajan en detalle.

Cómo el teletrabajo afecta a las finanzas y al ahorro

Para entender el impacto del teletrabajo en tu economía hogareña, es esencial que midamos sus efectos. ¿Cómo llevar a cabo los cálculos? Lo primero que debemos tener en cuenta son cuatro áreas concretas: el transporte, la alimentación, la vestimenta y el tiempo.

Si nos centramos en el transporte, al teletrabajar, se eliminan o reducen los desplazamientos diarios, lo que supone un ahorro directo en transporte público o en combustible, aparcamiento, peajes, mantenimiento y tasas en caso de usar vehículo particular. Por ejemplo, si ir y volver del puesto de trabajo supone un coste teórico de 2 € diarios y trabajamos unos 20 días al mes, una simple multiplicación nos dirá que empleamos 40 € al mes en desplazamiento, una cantidad que nos ahorramos si teletrabajamos. 

Pasemos a la segunda gran área: la alimentación. Como todos sabemos, comer en casa es más económico que hacerlo fuera, tanto que disminuye entre un 30 y un 50 % el gasto en comidas. Eso sí, es probable que a partir de ahora dediques algo más de tiempo a preparar la comida. 

El tercer gran ahorro viene en el consumo en ropa y cuidado personal, ya que dejamos de usar a diario prendas formales, perfumes o cosméticos como maquillaje. Este ahorro es lento, pero poco a poco se deja notar, especialmente si el trabajo requería trajes u otro tipo de conjuntos más costosos. 

Por último queda el ahorro de tiempo, un intangible que quizá es el más se deja notar. Las horas invertidas en desplazamientos, los tiempos muertos en la oficina después de comer, esas largas tardes en las que ya lo tenemos todo hecho… Todo ese tiempo vuelve a nosotros, algo que podemos emplear en descansar, practicar nuestros hobbys, formarnos e incluso llevar a cabo otras actividades 

Como podemos ver, el ahorro es significativo en diferentes áreas, pero ¿cómo podemos medirlo y calcularlo? La respuesta es sencilla. Empezando por llevar un registro mensual de los gastos antes y después de teletrabajar. Basta con una hoja de cálculo que incluya columnas para el transporte, la alimentación, la vestimenta y otros consumos relacionados con la oficina.

Los gastos de casa derivados del teletrabajo 

Pros y contras. Y es que además del ahorro que logramos, al teletrabajar aparecen o se potencian gastos fijos y variables del hogar. La electricidad, el deterioro del equipo, el material de oficina o el espacio requerido son aspectos que también debemos tener en cuenta para evaluar cómo el teletrabajo afecta a las finanzas personales. 

Suministros básicos

Si hablamos de aumentos, la energía es uno de los gastos más evidentes. Al trabajar en casa, el consumo eléctrico va a aumentar, empezando por un mayor uso del ordenador y otros dispositivos, algo que se notará en la factura a final de mes. También hay que sumar la iluminación, cuyo uso se dispara en invierno. Tampoco podemos olvidar otros aparatos que puedas tener conectados a la corriente como, por ejemplo, un escritorio con elevación o una impresora, así como la climatización del hogar, la cual puede llegar a aumentar bastante en función de la zona donde vivamos. 

Por norma general, de entre todos los dispositivos y electrodomésticos, el ordenador es el que más electricidad va a necesitar. Un equipo de sobremesa con monitor puede consumir entre 150 y 300 vatios por hora. Mientras, un portátil tiene unas necesidades menores, que van de los 50 a los 100 vatios. Si usas varias pantallas, tendrás que sumarlas, al igual que el router que te conecta a la red. Todo ello suma, incluso aún sin estar trabajando, ya que muchos de estos aparatos son los causantes del conocido consumo vampiro.

Para tratar de minimizar el coste en esta partida, podemos utilizar dispositivos de bajo consumo, iluminación LED y aprovechar la luz natural cuando sea posible. También es altamente recomendable apagar por completo los aparatos y, si se quiere un mayor control del consumo, instalar enchufes inteligentes para controlar el uso de la energía y detectar potenciales fuentes de pérdida. 

Amortización del equipo

Como todos sabemos, el teletrabajo traslada el entorno profesional a nuestro hogar. Esto trae consigo un gasto que pasa desapercibido para la gran mayoría de personas: la amortización. Se trata de un concepto de contabilidad que hace referencia al desgaste, envejecimiento y pérdida de valor que sufre cualquier activo, como por ejemplo los dispositivos y materiales que usas para trabajar. No es algo que se manifieste de manera inmediata, pero es un coste real al que debes prestar atención, ya que tarde o temprano vas a necesitar cambiar el equipo y el uso que le demos antes tiene mucho que ver con ello

Ya sea de sobremesa o portátil, nuestro equipo informático es el principal elemento en sufrir la amortización, pero no el único. Los monitores, los periféricos o el propio escritorio o silla son también sensibles a ella. Su uso intensivo, la exposición al calor o la necesidad de mantenerlos encendidos durante largas jornadas acelera el deterioro. Por ejemplo, un portátil que debería durar cinco años con un uso ocasional puede reducir su vida útil a tres en un contexto de teletrabajo.

Cómo el teletrabajo afecta a las finanzas personales

En esencia, para calcular la amortización de un equipo, se debería dividir su coste por los años que vamos a usarlo, algo que se puede hacer complicado de determinar. Además, para hacer una amortización correcta, se deben tener en cuenta otros conceptos como el pago de impuestos. Así que, es probable que tengas que consultar las tablas de amortización lineal de la Agencia Tributaria para estimar el estado de tus dispositivos y cómo se devalúan. Y recuerda que si tienes dudas o quieres una visión más precisa, siempre puedes contar con el apoyo de un asesor fiscal. 

Zona de trabajo y ergonomía

Aunque pueda parecer una obviedad, tu zona de trabajo debe adaptarse a las necesidades de la labor que realizas. A efectos prácticos, esto suele significar que el entorno de trabajo en casa debe garantizar comodidad, pero también debe fomentar la concentración

También resulta crucial que tu espacio y especialmente el mobiliario cuiden también de tu salud postural. Es normal, por tanto, que cubrir todos estos tres puntos conlleve una cierta inversión inicial que no podemos olvidar. 

Además de iluminación o decoración, el mayor gasto vendrá de la compra de mobiliario, donde podemos encontrar las nada baratas sillas ergonómicas, mesas de escritorio profesionales, soportes para pantalla, cajoneras y archivadores, ratones especiales para evitar problemas como la tendinitis y un sinfín de complementos que varía en función de nuestro trabajo. 

Otro gasto que puede que tengas que afrontar es el relativo a las obras con el fin de reducir el ruido ambiental. Crear una buena zona de trabajo que garantice tu ergonomía y bienestar no es un lujo, sino una necesidad, ya que vamos a pasar ahí muchas horas. Imaginemos que la silla no es la adecuada o el espacio está mal iluminado. Tarde o temprano sufriremos de dolores musculares y cervicales, fatiga visual y, si no le pones remedio, con el tiempo podrían volverse problemas de salud más graves.  

Hablemos del gasto que puede suponer adaptar una zona de casa como espacio de trabajo. De media, implementar la mayoría de estas mejoras se sitúa en una horquilla entre 200 y 800 €, dependiendo de las calidades elegidas. 

Comprar o financiar el equipamiento: ¿qué solución es financieramente mejor?

Como hemos visto y a pesar de que el ahorro a largo plazo puede compensar, crear un espacio de trabajo en casa no es barato, especialmente los primeros meses, cuando toca comprarlo todo. Para que el teletrabajo no afecte a tu economía de forma drástica existe la posibilidad de la financiación, de la que en Cofidis somos expertos, pero… ¿es la mejor opción? 

Cuándo compensa financiar el espacio de teletrabajo 

En términos generales, financiar es buena idea cuando un equipo o el mobiliario mejora tu productividad o salud. Por ejemplo, un ordenador más potente puede reducir los tiempos de espera al procesar y, por tanto, aumentar nuestra eficiencia trabajando. De hecho, puede que por la función o labor que realices no te quede otra opción, como puede ser el caso de editores de vídeos o productores musicales, los cuales requieren de un equipo de altísimas prestaciones para poder trabajar. 

¿Vas a optar por financiar algo de tu espacio de trabajo? Antes de firmar nada, lo primero que debes hacer es evaluar cuál es el coste total de la financiación, lo que significa añadir a la ecuación intereses y posibles comisiones anexas al préstamo. 

Otro punto importante a tener en cuenta es la duración del préstamo personal. Muchas compras están vinculadas a una vida útil determinada, como por ejemplo, una pantalla o el propio ordenador. Lo ideal en estos casos es que el plazo de pago no supere el periodo de amortización del equipo, ya que de no ajustarnos a él podríamos seguir pagando por un aparato que está obsoleto y que, por tanto, no vale el coste que estamos asumiendo. 

Por último, no podemos terminar sin hablar de la financiación que te ofrece Cofidis, una opción adecuada y que adapta el crédito a tus necesidades, así como te permite devolverlo cómodamente mes a mes. ¡No lo dudes! Queremos ayudarte a crear tu mejor espacio de teletrabajo. 

La compra, una opción interesante con varias variantes 

La compra es la otra gran opción a la hora de construir nuestro espacio de teletrabajo. Sin embargo, abonar antes de disfrutar tiene hoy en día varias formas que conviene conocer, ya que su uso puede ayudarnos a liberar nuestras finanzas personales. 

Empecemos por la clásica: la compra al contado. Esta opción consiste en abonar el importe total del producto en el momento de la compra. La principal ventaja es que no genera intereses ni compromisos futuros con el vendedor o con una financiera, lo que permite disfrutar de la compra desde el primer momento sin tener que pensar en lo que debemos. Esta opción de pago también tiene otras ventajas, claro. Otra bastante popular es el descuento por pronto pago, un pequeño incentivo que ofrecen algunos comercios para priorizar este método de pago. 

Evidentemente, el pago al contado también tiene sus inconvenientes. El más evidente es la necesidad de disponer de la liquidez suficiente, algo que puede resultar poco conveniente si la compra supone agotar los ahorros o reducir nuestro colchón financiero. Así pues, solo es buena opción cuando se trata de cosas de bajo coste o cuando el gasto no altere nuestras finanzas. 

La segunda opción es el pago a plazos, el cual permite distribuir el coste del equipo en varios pagos mensuales. Esto facilita el acceso a productos de mayor valor sin necesidad de realizar un desembolso inicial elevado. Resulta útil si necesitamos un equipo de forma urgente que podrías pagar, pero prefieres no sacrificar tu liquidez o, en general, cuando queremos adquirir productos o equipos que nos aportarán un beneficio mayor al coste financiero asociado como, por ejemplo, una nueva furgoneta más rápida y eficiente para un repartidor. 

Si optamos por el pago a plazos conviene analizar cuáles son los intereses, las comisiones y las condiciones que debemos cumplir. Como decíamos antes, todos estos factores pueden elevar el precio final, algo que debemos tener en cuenta y valorar si estamos conformes o no. 

La última gran opción y, a la vez, la más nueva es la suscripción o el leasing tecnológico, una fórmula cada vez más de moda en todo tipo de productos y soluciones. Esta se basa en el pago de una cuota -normalmente mensual-, la cual nos da derecho a hacer uso del producto o servicio, pero sin llegar a adquirirlo en propiedad. Este método de compra suele ser muy común en aparatos electrónicos y tecnológicos, ya que suelen incluir mantenimiento, actualizaciones y en muchos casos hasta la sustitución por modelos más nuevos. 

El pago por suscripción es tremendamente flexible, una opción ideal para aquellos profesionales que necesitan tener siempre la última tecnología o requieren renovar equipos con frecuencia. Si echamos números, es muy probable que a la larga sea más costosa, pero la comodidad y tranquilidad que ofrece especialmente ante nuevos modelos o reparaciones es innegable. 

Deducciones y otras ventajas que pueden reducir la presión financiera de teletrabajar

Teletrabajar tiene diversas ventajas, pero no todas son igual de conocidas. Además de la comodidad y el ahorro deben sumarse deducciones fiscales, así como algunas ventajas que pueden ofrecer las propias empresas. 

Principales deducciones y acuerdos para teletrabajadores asalariados

Aunque bastante específicas, los teletrabajadores cuentan deducciones específicas que pueden llevar a ahorrarles algún que otro euro. Las principales son las cuotas sindicales o de colegios profesionales, cuyas cuotas pueden llegar a deducirse siempre que el trabajo que se realice en remoto sea el que cubre el sindicato o colegio específico. 

No es la única deducción de la que podemos aprovecharnos. En caso de que el teletrabajador entre en litigio con la empresa, podrán deducirse también los gastos de asistencia jurídica. Eso sí, hay ciertos rangos máximos establecidos que limitan la cuantía total que podemos descontar.

Llegados a este punto puede que te preguntes… ¿y qué pasa con los suministros del hogar como la electricidad o internet? Por ahora, la normativa no permite que los asalariados puedan deducirse esos costes, algo que no pasa con los autónomos.

De lo que sí pueden beneficiarse los trabajadores que operan desde su casa son de diferentes acuerdos con la empresa.

  • Mantenimiento, suministro y reemplazo: Dentro del acuerdo conviene especificar quién realiza el mantenimiento, cuándo se reemplaza el equipo y qué sucede en caso de fallo o avería. Esto evita que tengas que soportar costes inesperados como la compra de un equipo nuevo.
  • Compensación o cobertura de gastos vinculados al teletrabajo: Puedes pactar que la empresa te compense la electricidad o el internet derivados del trabajo en remoto. Eso sí, siempre dentro de los límites que establezca la ley.
  • Uso de equipo personal vs equipo corporativo: Si la empresa acepta que uses tu propio equipo, conviene formalizar qué condiciones se aplican (seguridad, propiedad, cuándo la compañía puede requisar o revocar el permiso, etc.).
Un estudio para trabajar en casa
  • Ergonomía, mobiliario y espacio de trabajo. Aunque la empresa no está obligada de forma automática a proporcionarte mobiliario ergonómico en todos los casos, sí es posible que se incluya en el acuerdo. Es recomendable negociar la adaptación del espacio de trabajo y especificar qué muebles corresponden, quién los aporta y cuáles son los criterios.
  • Reversibilidad y modificaciones del teletrabajo. También es importante que el acuerdo contemple qué sucede si cambian las condiciones y cómo se gestionarán los equipos.

Para terminar, debes saber que según la Ley 10/2021, de 9 de julio sobre el trabajo a distancia, los convenios o acuerdos colectivos pueden establecer los medios y medidas para el teletrabajo. Así que, tales documentos contienen diferentes aspectos, como la dotación de equipos y los consumibles. También los gastos derivados de trabajar en casa, la desconexión digital o los criterios de igualdad y no discriminación. En otras palabras, la ley no solo contempla el teletrabajo como una modalidad laboral, sino que también detalla, en algunos contextos, en qué condiciones debe darse esta relación. 

Por tanto, conviene que revises tu convenio de trabajo concreto, ya que puede que cambie de un sector a otro. De este modo, te ahorras problemas y, llegado el caso, no te costará negociar con tu empresa.

Deducciones para teletrabajadores autónomos

Los trabajadores por cuenta propia son quienes más opciones tienen para deducir costes de su actividad si teletrabajan. Los principales puntos en los que pueden ahorrarse unos euros son:

  • Suministros. Electricidad, agua, gas, internet y teléfono. Para que puedan deducirse, es necesario calcular la parte proporcional al espacio dedicado al trabajo, lo que en algunos casos significa disponer de un doble contador, y aplicar la deducción prevista.
  • Alquiler o hipoteca de la vivienda. Si eres propietario o inquilino y dedicas una parte de la vivienda a tu actividad profesional, puedes deducir el alquiler o los intereses de la hipoteca, en proporción al espacio usado.
  • Material de oficina y equipamiento tecnológico. Los gastos en equipos informáticos, mobiliario de oficina, software y otros instrumentos necesarios pueden deducirse, siempre que estén relacionados con la actividad.
  • Gastos de publicidad, formación y otros vinculados a la actividad. Cursos de especialización, charlas, congresos, puesta en marcha de campañas… Todos estos gastos también pueden deducirse. Aunque, como ocurre con otros casos, tienen que estar relacionados con tu trabajo. Por tanto, va a ser necesario que se justifiquen de manera adecuada y según indica la legislación vigente.

Sigue aprendiendo más sobre temas laborales

En el trabajo, al igual que en la vida personal, conviene estar preparados. Por eso es importante estar al día de todas las novedades y actualizaciones que puedan tener una incidencia directa o indirecta en nuestra vida. Por eso aquí, en el blog de finanzas personales de Cofidis, encontrarás interesantes consejos para ahorrar en diferentes ámbitos, información de valor para empezar a invertir o preparar tu jubilación, así como temas relacionados con el trabajo y la vida profesional. Tanto si trabajas en una empresa, eres tu propio jefe o trabajas para el Estado, tenemos contenidos que seguro te serán de utilidad.