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Los 8 pasos para crear un colchón financiero 💰

Pareja con su colchón financiero

Ahorrar hoy para tener mañana. Algo tan simple, pero a la vez tan complicado. Debido a la falta de educación financiera que arrastra el país desde hace décadas, muchos españoles no cuentan con las herramientas necesarias para crear un colchón financiero que les brinde comodidad en el futuro. ¿Le ponemos solución?

Ahorrar hoy para tener mañana. Algo tan simple, pero a la vez tan complicado. Debido a la falta de educación financiera que arrastra el país desde hace décadas, muchos españoles no cuentan con las herramientas necesarias para crear un colchón financiero que les brinde comodidad en el futuro. ¿Le ponemos solución?

Aunque resulte paradójico, la tranquilidad que aporta tener un pequeño cojín económico para “lo que pueda pasar” no se paga con dinero. Sin embargo, para lograrlo es necesario tener el hábito de ahorrar, algo que no tenemos la mayoría de españoles. Aunque las cosas están cambiando poco a poco, el futuro económico del país y en concreto el de las pensiones nos obliga a empezar a pensar en el mañana. Veamos cómo empezar a crear el tuyo.

Cómo crear tu colchón financiero paso a paso 

Contar con un colchón financiero es uno de los pilares de la libertad financiera. Y aunque es relativamente fácil de mantener y hacerlo crecer, empezarlo puede costar un poco más. Veamos cuáles son los puntos básicos para crear tu propio colchón financiero por si aún no dispones de uno o no se te ha dado muy bien las veces que lo has intentado.

1. Empieza por conocer tu capacidad real de ahorro 

Decir eso de “Vale, voy a ahorrar” ya todos sabemos que no funciona. Quizá al inicio sí, cuando tenemos la voluntad por las nubes, pero a la larga acaba fallando. El secreto de los grandes ahorradores es la planificación. Por eso, lo mejor que puedes hacer para empezar a crear un colchón financiero es conocer cuál es tu capacidad real de ahorro.

Descubrirlo es tan fácil como restar tus gastos mensuales a tus ingresos (es decir, tu sueldo o prestación más posibles ingresos pasivos). El resultado obtenido es, a grandes rasgos, tu capacidad de ahorro o, dicho de otra forma, el dinero que potencialmente podrías ahorrar mes a mes.

2. Establece el hábito de ahorrar

El buen ahorro es constante y metódico. De hecho, lo ideal es que acabe incorporándose como un hábito más de tu día a día y que realizarlo no te suponga apenas un esfuerzo. La mejor forma de lograrlo es mediante un aporte fijo mensual, algo muy fácil de averiguar conociendo nuestra capacidad de ahorro.

¿Es necesario ahorrarlo todo? La verdad es que no. Lo más recomendable es que cojas un porcentaje de tu capacidad de ahorro y lo guardes, mientras el resto deberá quedarte para afrontar cualquier posible imprevisto. Los expertos recomiendan empezar por entre un 10 % y un 15 %, aunque la cantidad exacta depende exclusivamente de ti. Pero sí que es importante que cada mes, pase lo que pase, ahorres la misma cantidad. ¿Que un mes vas mejor y puedes ahorrar un poco más? Genial, pero que el mínimo siempre se cumpla (incluso en los meses que vas peor).

3. Aprovecha las ventajas de tener dos o más cuentas 

Ahorrar no es más que guardar para el futuro. Y aunque cada uno lo hace como quiere, guardar todas las nueces en el mismo saco no es la mejor de las ideas. Tener todo nuestro dinero (ingresos, gastos y ahorro) en una misma cuenta es peligroso por muchos motivos: puede crear una falsa sensación de que tenemos más de lo que tenemos y acabar gastando de más, un gasto sorpresa o con un importe alto puede desestabilizar nuestras finanzas… pero el más importante es que nos resta mucha perspectiva a la hora de analizar nuestras finanzas.

En la actualidad, muchas entidades financieras ofrecen la posibilidad de abrir una cuenta de ahorro de forma totalmente gratuita y sin necesidad de ingresar nóminas ni nada por el estilo. De hecho es muy probable que el banco o caja en el que tienes tu dinero permita abrirte una segunda cuenta sin ningún tipo de coste. Tener una cuenta extra destinada al ahorro es una de las mejores ideas para cumplir con tus objetivos financieros a largo plazo. Ahí están a recaudo, fuera de nuestro ojo y de cualquier tentación de gastarlos. Además, algunas de las cuentas de ahorro que puedes encontrar en el mercado son remuneradas, por lo que puedes hacer que tu dinero trabaje para ti y crezca (un poco) sin necesidad de hacer nada.

🤑 Tip financiero: Usa las ventajas de la banca online y automatiza el ahorro de una pequeña cantidad fija periódica y olvídate de estar haciendo números mes a mes.

4. Recorta gastos poco a poco 

¿Por qué no ponemos este paso tan importante y evidente al principio de todo? Fácil. Empezar restringiéndonos nunca es la mejor solución ya que no tardará en generarnos estrés o incomodidad. Si, por el contrario, empezamos haciendo los cálculos y destinando una pequeña parte al ahorro, tal y como hemos visto, será más fácil conseguir resultados poco a poco e irnos motivando. Vamos, que con la maquinaria ya en marcha, es mucho más fácil ponerse a ver de qué gastos podemos prescindir.

A la hora de recortar gastos, no busques únicamente hacer grandes recortes. A veces es mejor ir haciendo pequeños ajustes que nos ahorren unos euros por aquí y otros por allá. Y es que a la hora de crear nuestro colchón financiero todo suma.

¿Por dónde empezar a revisar y recortar gastos? Las facturas de suministros suelen ser un buen lugar, ya que es posible que tengas uno o varios servicios contratados que no utilizas o quizá puedes acogerte a una tarifa mejor de otra comercializadora. Y sí, aquí el ahorro puede ser pequeño, pero piensa que es mes a mes, así que reducir la factura de gas, luz, agua o internet es algo que seguro que agradeces a largo plazo. Lo mismo pasa con las plataformas de VOD como Netflix, HBO o Movistar+, que solemos pagar todo el año pero vemos solo cuando hay una serie o peli que nos interesa. Opciones de ocio, la lista de la compra, cenas fuera, desplazamientos… Existen un montón de ámbitos en los que podemos ahorrar un poco, la clave está en recortar aquellos que no afecten a nuestro bienestar.

Por último, recuerda que no basta con recortar y ya está. Es importante que la cantidad que ahorres la traspases periódicamente a tu colchón financiero, ya que de lo contrario todo este esfuerzo quedará diluido entre tus ingresos. Si, como hemos comentado, has interiorizado (o automatizado) el hábito de ahorro simplemente tendrás que sumar este extra a la cantidad que ahorras cada mes y listos.

5. Revisa las cuentas de vez en cuando y haz algunos ajustes

Aunque resulte tremendamente satisfactorio, no nos referimos a mirar el dinero ahorrado, sino a revisar que tus cuentas de ingresos, gastos y capacidad de ahorro siguen siendo las mismas. Es probable que con el paso del tiempo la familia crezca, tu situación laboral cambie o que adquieras un nuevo hobby, por ejemplo.

La mayoría de estos cambios afectan en mayor o menor medida a nuestra economía, por lo que es necesario tener las cuentas siempre al día. ¿Te han subido el sueldo? Además de celebrarlo, seguro que también ha aumentado tu capacidad de ahorro, por lo que es un excelente momento para guardar un poquito más de dinero. Y lo mismo pero al revés: si pasas a cobrar el paro, tus ingresos muy probablemente se vean mermados y, por tanto, deberás reajustar tus gastos y economía a la nueva situación.

Pareja revisando sus cuentas de ahorros

6. Evita que tu colchón financiero sea solo en efectivo  

Disponer con algo de efectivo en casa es una gran idea para afrontar cualquier posible imprevisto, aunque no conviene tener mucho. El Banco de España recomendaba hace años que la cantidad perfecta a guardar hasta seis meses de nuestros gastos fijos. Y si bien es cierto que ha pasado un tiempo y los medios de pago digitales son mucho más versátiles, los expertos siguen recomendando guardar efectivo en casa. La cantidad correcta en la actualidad sería el equivalente a tres meses de gastos.

Guardar efectivo en casa es recomendable, pero no más del equivalente a tres meses de gastos fijos.” 

¿Por qué guardar un poco de efectivo sigue siendo una buena idea? Aunque podríamos decir que diversificar los recursos es una de las únicas formas de reducir riesgos, lo cierto es que es más por si pasa una urgencia. Imagina que, por lo que sea, tu entidad bancaria pierde la operatividad durante dos días. ¿Qué pasaría si te pilla con la nevera vacía? El efectivo sería la única solución temporal mientras todo se arregla. Pero que no cunda el pánico. Primero que esto es muy difícil que ocurra (aunque no imposible) y por el otro, nuestro dinero está más seguro en el banco que en casa. Tener una gran cantidad de dinero guardado en nuestra vivienda sería una total irresponsabilidad ya que en el caso de que entren a robar lo más probable es que nos quedemos sin nada, mientras que si tu banco quiebra lo más probable es que recuperes todo tu dinero.

7. Invierte, pero con cabeza 

Un colchón financiero está pensado para proporcionarte bienestar en el futuro, pero… ¿qué hacemos mientras ese futuro llega? Si no vas a necesitar parte del dinero a corto o medio plazo invertirlo es mucho más inteligente que acumularlo.

A la hora de invertir el dinero de nuestro colchón financiero es importante no dejarse llevar por los cantos de sirena de las altas rentabilidades. Como ya hemos visto muchas veces aquí, un mayor retorno siempre suele estar asociado a un mayor riesgo y no es lo que buscamos en este caso. Para hacer crecer nuestro colchón debemos buscar opciones con rentabilidades más bajas pero mucho más seguras. Aquí tienes opciones como la compra de Letras del Tesoro y otras opciones de deuda pública, fondos de inversión de perfil conservador y un largo etcétera de productos financieros.

Antes de pasar a otro punto, remarcar que si vas a invertir no lo hagas con todo el dinero del colchón financiero. Separa una parte y mantén otra en líquido por lo que pueda pasar. Y es que recuerda que no es bueno poner todas los huevos en el mismo cesto.

8. No abandones el hábito de hacer crecer tu colchón financiero

Además de para el futuro, los colchones financieros son muy utilizados para alcanzar objetivos que exigen un fuerte esfuerzo económico. La entrada de una vivienda, una boda, la universidad de los hijos… Los motivos son muchos, pero lo importante es que una vez alcanzados, no perdamos el hábito de ahorrar y sigamos guardando dinero para lo que nos depare el futuro.

En este sentido, resulta muy práctico tener varios colchones con objetivos específicos para cada uno. Así no solo podemos ir contemplando el ahorro en los diferentes campos, sino que una vez cumplamos uno podremos redistribuir el presupuesto, haciendo cada vez más fácil el alcanzar las diferentes metas que nos hemos propuesto.

Más consejos para hacer crecer tu colchón financiero 

En ViveMásVidas trabajamos para acercarte la información necesaria para que puedas tomar mejores decisiones financieras. El ahorro, como no, es un tema que tocamos a menudo, por lo que en el blog puedes encontrar desde técnicas de ahorro como la Regla de ahorro 50 30 20 el Método FIRE hasta consejos para mejorar tus finanzas con Alexa. ¡No te los pierdas!

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