A veces, el destino puede desencadenar en una situación económica desfavorable como la bancarrota. Si actuamos como persona física, cabe recordar que tal y como indica el artículo 1911 del Código Civil, el deudor debe responder a sus deudas con todos sus bienes presentes y futuros. Entendemos, pues, como insolvencia aquel estado financiero en el que cualquier individuo no puede afrontar los pagos adeudados con el capital disponible. Al declararse insolventes, estos cobros técnicamente se anulan tras un proceso de embargo, , aunque no se perdonan. Nóminas, bienes y cualquier otro activo que la persona pudiese tener son intervenidos con el fin de subsanar la mayor parte de la deuda.
Esta situación dejaba en un escenario bastante precario a cualquier persona que pudiera sufrir un revés del destino. Sin embargo, en 2015 entró en vigor la Ley de Segunda Oportunidad, que permite cancelar la deuda de personas físicas declaradas en situación de insolvencia. Desde 2022 es todavía más accesible gracias a una reforma que acorta los plazos y simplifica los procedimientos, lo que ha permitido que en los últimos tiempos hayamos visto cómo cada vez más gente se acoge a ella, incluidos personajes famosos.
Qué es y cómo funciona la Ley de Segunda Oportunidad o LSO
La LSO es un mecanismo o procedimiento legal para que los particulares en situación de insolvencia puedan renegociar sus obligaciones o deudas con el objetivo de poder saldarlas de una forma cómoda, lo que significa revertir la situación y poder volver a empezar desde cero a nivel financiero.
La Ley de Segunda Oportunidad se basa en el principio de la buena fe, según el cual se puede llegar a esa situación de insolvencia por múltiples razones que no siempre tienen que ver con el deudor o haber actuado de una forma malintencionada. De hecho, al acogerse a la LSO, una persona insolvente demuestra el interés por devolver el dinero adeudado a los acreedores y recuperar su confianza.
La Ley de Segunda Oportunidad busca facilitar la devolución de las deudas contraídas sin el menoscabo de los derechos de los acreedores y con ella se cumplen con tres funciones:
- Social: cualquier persona tiene derecho a regenerar su vida financiera.
- Financiera: satisfacer el pago de una deuda adquirida.
- Legal: que todo el proceso se realice bajo un marco jurídico que aporte transparencia y garantía a ambas partes.
Quién puede acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad y cuáles son sus requisitos
La Ley de Segunda Oportunidad está diseñada únicamente para dar cobertura a particulares o empresarios autónomos que se encuentran endeudados con un mínimo de dos acreedores distintos, sin importar si estos son particulares, empresas, la Seguridad Social o la Hacienda Pública.
Pueden acogerse a ella todas las personas físicas con residencia en España, tanto si son españoles como si no, siempre y cuando tengan toda la documentación en regla y al día. Este último punto es importante ya que todo el procedimiento se tramitará en el juzgado correspondiente al domicilio en el que figura empadronado el deudor. Así que mejor tener controlado el buzón por si llegan notificaciones.
Para poder solicitar el amparo de la LSO hay que cumplir los siguientes requisitos:
- Haberse declarado insolvente y demostrar no disponer de patrimonio suficiente para afrontar las obligaciones financieras contraídas.
- Demostrar buena fe no habiendo sido condenado anteriormente (y posteriormente) por delitos económicos de ningún tipo.
- Que la deuda no supere los cinco millones de euros.
- Aceptar el plan de pagos que se propone.
- Aceptar la inscripción en el Registro Público Concursal de la resolución.
Si ya conocías la Ley de Segunda Oportunidad pero hacía años que no leías sobre ella, es importante saber que desde su reforma en 2022 se ha eliminado la norma que exigía un intento de acuerdo extrajudicial de pagos entre deudor y acreedores, así como el requisito de no haber rechazado una oferta de empleo en los últimos cuatro años. También se ha reducido el plazo mínimo entre la solicitud y la exoneración a cinco años.
Qué deudas son legalmente cancelables con la LSO y cuáles no
La Ley de Segunda Oportunidad ayuda a cancelar la deuda y empezar de nuevo en casi todos los supuestos, pero hay algunos que no cubre. Es el caso de las pensiones alimenticias tanto a cónyuges como hijos, en caso de responsabilidad civil en contextos de muerte, daños personales y delitos, multas derivadas de procesos penales o sanciones administrativas graves, así como las costas y gastos judiciales del propio proceso de exoneración.
Tampoco son cancelables las deudas procedentes de un concurso de acreedores, las derivadas de operaciones de leasing, de indemnizaciones laborales por despido, accidentes laborales o enfermedad anteriores al concurso, así como pagos debidos a colaboradores o por derecho de autor.
También hay casos en los que la LSO pone un límite de deuda para poder aplicarse. Las obligaciones con la Seguridad Social o Hacienda son una de ellas. En estos casos, la cifra límite es 10.000 €, de los cuales pueden exonerarse los 5.000 € primeros y el 50 % del segundo tramo (es decir, un máximo de 7.500 €).
Las hipotecas también tienen límites. En este caso, únicamente se exonera hasta el valor de la garantía, que suele ser el inmueble hipotecado. Esto significa que si se solicitó más dinero para acometer una reforma, amueblar o cambiar el coche es más que probable que no podamos incluirlos en el proceso.
Por último, también cuentan con limitaciones los salarios a trabajadores. En concreto, la deuda solo puede abarcar hasta los últimos 60 días (dos meses) antes de que se declarase el concurso de acreedores y con una cuantía máxima de hasta tres veces el SMI, es decir unos 2.440 €. Más allá de esta cifra, la deuda no podrá acogerse a la LSO. Lo mismo pasa con los devengos durante el proceso, ya que si no son cubiertos por FOGASA quedarán también fuera de los límites.
Por otro lado, las deudas que sí son legalmente cancelables mediante la LSO son las procedentes de productos financieros tales como préstamos, tarjetas de crédito, hipotecas, facturas y microcréditos, así como deudas con proveedores y aquellas con Hacienda y/o la Seguridad Social que no superen los 10.000€ en total. En la actualidad, existe un repunte en la utilización de la Ley de Segunda Oportunidad entre jóvenes de 28 a 40 años debido a problemas de ludopatía.
Las opciones extra de las que disponen los autónomos
Trabajar por cuenta propia suele ser sinónimo de desventajas más que de beneficios, aunque en el caso concreto de la LSO tienen alguna que otra ventaja extra adquirida hace poco. Gracias a diversas resoluciones judiciales, los autónomos sí pueden acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad por multas administrativas, siempre y cuando estas no sean muy graves (poniendo énfasis en el muy).
Lanzado el titular, desarrollemos un poco. Hoy, un autónomo o autónoma puede exonerar casi cualquier sanción común que pueda recibir como profesional o negocio. Hablamos de multas de tráfico o aparcamiento, recargos en los impuestos y pequeñas sanciones a nivel económico. De hecho, según los especialistas legales, se puede exonerar una deuda vinculada a cualquier cosa menos aquellas que la ley especifica tácitamente o aquellas que superen el límite de los 10.000 €, claro.
Famosos que se han acogido a la LSO
Cada una por sus motivos, pero ya han sido varias las celebridades que se han acogido a la Ley de Segunda Oportunidad desde su aprobación en 2015. Entre ellos se encuentran Marc Ostarcevic, Brito Arceo, Joaquín Torres, Julián Contreras hijo, Lolita Flores u Octavio Acebes. Si miramos fuera de nuestras fronteras, en EE.UU. existe una ley muy similar (la Ley de Bancarrota), que ayudó a recuperarse a históricos multimillonarios como Walt Disney, Steve Jobs o Donald Trump.

Algunos casos de éxito de la LSO
Además de a personas famosas, la Ley de Segunda Oportunidad ha permitido a muchos españoles recuperar el control de sus finanzas. De hecho, si estamos atentos a los portales de noticias por internet es posible ver un goteo de casos. Uno de los ejemplos más sonados y recientes es el de una mujer de Burgos, quien pudo revertir una deuda hipotecaria de más de 180.000 €, o el de una pareja de Tarifa que pudo finalmente saldar una deuda de cerca de 70.000 € y que fue motivada por un despido.
Como vemos, cualquier persona puede sufrir un traspiés económico que le lleve a la insolvencia y, por suerte, todos tenemos ese derecho a una segunda oportunidad.
Ventajas y desventajas de acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad
Como ves, si quieres empezar una nueva vida financiera sin cargas, la Ley de Segunda Oportunidad aporta grandes beneficios, pero también hay algunos inconvenientes que merece la pena saber antes de solicitarla.
Beneficios de acogerse a la LSO
Las principales ventajas son la posibilidad de cancelar las deudas y poder empezar de cero, la suspensión del pago de las deudas y cuotas mensuales pendientes, así como la paralización de los intereses y recargos originados por deudas, embargos o ejecuciones.
Otra de las ventajas de la Ley de Segunda Oportunidad es el de mantener la vivienda habitual, si es que la tuviera, así como la de otros bienes.
Por último, también está la desaparición de los ficheros de morosos, lo que nos permite poder volver a solicitar créditos como préstamos personales.
Desventajas de la Ley de Segunda Oportunidad
El primer gran pero de la LSO ya lo hemos comentado anteriormente y es que no todas las deudas son legalmente cancelables. Otra es que la solicitud puede revocarse si durante el proceso alguno de los acreedores percibiese mala fe, obligando a una revisión del caso y una posible cancelación si se hallaran indicios de ocultación de bienes o ingresos.
Por otro lado, también es posible que durante el proceso algunos bienes del deudor se liquiden debido a una pérdida temporal a la libre disposición de su patrimonio, así como que sus datos vayan al Registro Público Concursal para proceder al pago de la liquidación de dichos bienes en un periodo de entre tres y cinco años.
Cómo acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad en España
Para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad la mejor opción es acudir a un bufete de abogados especializado en este tipo de procesos. De hecho, muchos de ellos muestran con orgullo el haber conseguido librar a sus clientes de millones de euros en deuda. Ellos te explicarán todos los documentos que debes presentar y cómo debes acreditar tu insolvencia como deudor, así como podrán ofrecerte el mejor precio y garantías debido a su especialización en estos temas. Ellos serán los encargados de preparar y presentar la demanda en el Juzgado de lo Mercantil justificando la solicitud y aportando todo aquello que facilite la resolución favorable.
Con la solicitud tramitada y presentada junto a la documentación se inicia la fase judicial en la que se pueden producir tres situaciones:
A) Se exoneran todas las deudas si no posees bienes que liquidar.
B) Se cancelan parte de tus deudas y se deberá afrontar el pago del resto de ellas mediante un plan o compromiso de pagos a tres o cinco años que proteja tu vivienda familiar y algunos activos empresariales. Los acreedores pueden presentar alegaciones sobre este plan de pagos antes de que el juez lo apruebe.
C) Se cancelan todas tus deudas a cambio de liquidar tu patrimonio en su totalidad o hasta cubrir esas deudas.
Las preguntas más frecuentes sobre la Ley de Segunda Oportunidad
Hemos hablado de qué es la Ley de Segunda Oportunidad, sus ventajas y desventajas y quién y cómo puede acogerse a ella, pero seguro que aún tienes dudas acerca de su duración o su coste. Vamos allá:
Cuánto dura todo el proceso de solicitud y aprobación
Es una pregunta difícil ya que cada caso puede variar en tiempos en función de los condicionantes y particularidades. Sin embargo, existe un plazo máximo fijado por ley de 18 meses para los casos más complicados. A ello debemos sumarle la preparación de documentación y presentación de solicitudes, que puede oscilar entre los uno y seis meses más. En resumen, el proceso puede durar un máximo total de 24 meses, aunque gracias a las nuevas tecnologías y a la posibilidad de tramitar los papeles de forma telemática es posible recortar los tiempos un poco.
Cuánto cuesta el proceso de acogerse a la LSO con un bufete
Esta pregunta es especialmente sensible ya que quien la solicita suele hallarse en una situación financiera límite. Pero, precisamente por la delicadeza que requiere este tipo de caso, no conviene dejarse llevar por el precio más barato. Debemos buscar profesionales contrastados que permitan garantizar una buena probabilidad de éxito en la presentación.
Aunque depende de la zona en la que operen, su experiencia y la complejidad del caso, el precio medio de estos especialistas oscila entre 2.500 € y 6.000 €, aunque esta cifra puede seguir aumentando si se trata de un caso complejo.
Qué partes intervienen en el proceso de exoneración
Para garantizar que el acuerdo llega a buen puerto y es oficial, en la Ley de la Segunda Oportunidad toman partido diferentes actores. Por un lado, como es evidente, está la persona deudora y los acreedores. Lo más normal es que ambos estén representados por una figura legal, es decir, un abogado o abogada. A ellos se suma el Ministerio Fiscal, así como un mediador concursal y el administrador concursal.
Por último, y en el caso de los autónomos, se puede sumar a la fiesta un Registrador Mercantil, que es quien inicia las conversaciones y abre el concurso, en el caso de que no haya acuerdo.
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