Tener un vehículo propio para algunos es un lujo y para muchos una necesidad. Sin embargo, para todos ellos supone una responsabilidad. O, mejor dicho, unas cuantas. Y una de ellas es pasar la ITV o Inspección Técnica de Vehículos, un exámen que todo coche, moto o furgoneta debe pasar regularmente para verificar que sigue siendo seguro y no emite emisiones contaminantes de más. Suspenderlo significa tener que afrontar caras reparaciones o, en el peor de los casos, quedarse sin vehículo.
11 consejos fáciles que te ayudarán a pasar la ITV a la primera
Si te toca llevar tu coche o moto a la revisión técnica y te recorre un sudor frío no te preocupes, es de lo más normal. Aunque muchas veces sin motivo, muchos conductores sufren de nervios debido a la idea de suspender. En la mayoría de los casos esto se debe al desconocimiento que tenemos sobre nuestro propio vehículo y su estado actual. Pero revisarlo antes y solventar algunos problemas es mucho más sencillo de lo que muchos creen. Veamos cómo preparar nuestro vehículo para obtener el visto bueno en la ITV en forma de pegatina en el cristal.
1. Empieza por buscar avisos en el panel de control del vehículo
Cualquier vehículo está conformado por cientos de piezas, lo que potencialmente significa revisar un montón de partes del coche en busca de un posible fallo. Por suerte, en el panel de control existen diferentes testigos que nos ayudan a detectar dónde está el error.
Estas lucecitas tienen todo un lenguaje propio que todo conductor debe conocer. Utilizan los colores del semáforo para indicar la gravedad del problema que señalan.
- Rojo: Problema grave que requiere parar el vehículo de inmediato
- Amarillo o ámbar: Problema que no requiere parada, pero sí visitar el mecánico próximamente
- Verde, azul o blanco: Indica que el sistema está funcionando correctamente
- Parpadeo constante: Si vemos parpadear una luz de cualquier color significa que el problema es más grave y urgente de lo que indicaría la luz fija
Los errores más comunes que señala el panel de control
Ahora que sabemos entender a los testigos, toca saber a qué hacen referencia estos iconos que aparecen justo encima del cuentakilómetros.
- Alternador o batería: El coche puede quedarse sin energía por unas baterías o alternador dañado
- Presión de aceite: Problemas en la bomba que lubrica el motor
- Temperatura del refrigerante: El motor se está sobrecalentando por falta de líquido refrigerante o problemas en la ventilación
- Líquido de frenos: Falla el sistema de frenos o falta líquido de frenos
- Check engine: Puede hacer referencia a problemas con el encendido, la inyección o con la emisión de gases
- ABS: El sistema de asistencia de frenos falla. Esto no impide frenar de forma tradicional, pero sí que dificulta la maniobra y le resta eficacia
- ESP: Hay una avería en el sistema o se encuentra desactivado. En este caso, si parpadea significa que estamos circulando sobre suelo mojado y con peligro de deslizamiento
- Neumáticos: Indica que la presión de una o varias ruedas es baja
2. Prepara toda la documentación técnica del vehículo
Podríamos pensar que si se trata de una revisión técnica del vehículo, con llevar ese mismo vehículo es suficiente, pero no llevar los papeles puede ser motivo suficiente para no pasar la ITV a la primera.
Cierto es que desde 2024 la DGT se ha puesto seria a la hora de impulsar medidas telemáticas como la interconexión de registros, la tarjeta de ITV electrónica (eITV) o el uso de la app miDGT, entre otras, lo que teóricamente elimina la necesidad de llevar cualquier papel en formato físico. Pero lo cierto es que la aplicación en todos los centros todavía es desigual. Por ese motivo, tener a mano tanto la documentación física como electrónica a la hora de pasar la revisión evita que cualquier problema burocrático con el vehículo nos tire para atrás.
Para que no olvides nada, estos son los documentos que requieren en cualquier centro ITV a la hora de revisar cualquier vehículo:
- Tarjeta de inspección técnica (ficha técnica o tarjeta ITV)
- Permiso de conducir
- Recibo del último pago del seguro del vehículo
- Informe de la ITV anterior
- Documentación relativa a posibles modificaciones
- Transferencia de titularidad en caso de coches de segunda mano
3. Comprueba de cerca cuál es el estado de las ruedas
El neumático es el punto de unión entre vehículo y carretera. Su estado influye de forma directa en la estabilidad, la tracción, el frenado, la amortiguación y a la hora de drenar agua en mojado, lo que evita deslizamientos peligrosos.
Para verificar si los neumáticos lograrán el apto, debemos centrarnos en revisar los siguientes puntos antes de acudir a la revisión:
- Dibujo del neumático: Debe conservar el patrón visible y los surcos deben tener una profundidad mínima de 1,6 mm
- Estado del neumático: No debe haber cortes ni deformaciones que perjudiquen su funcionamiento
- Nivel de presión: Los neumáticos deben tener la presión marcada por el fabricante (y que suele estar entre 2 y 2,5 bares)
- Medidas: Si se han cambiado, es importante que los nuevos tengan las mismas medidas homologadas que figuran en la ficha técnica
- Llantas: No deben tener golpes, fisuras, deformaciones o aristas que comprometan el estado del neumático, así como tener unas dimensiones iguales a las especificadas en la ficha técnica
4. Revisa que todas las luces funcionen correctamente
De noche, en túneles, cuando hay niebla… Las luces son una parte esencial de la seguridad activa al conducir y, por tanto, van a ser inspeccionadas a fondo por los técnicos.
Para evitar que nos tiren para atrás por un foco, conviene revisar que ninguna presenta problemas de funcionamiento. Lo más sencillo para hacerlo es aparcar en algún lugar oscuro como un aparcamiento o en la propia calle cuando ya es de noche e ir accionando una por una todas las luces del vehículo y verificar que no hay ningún piloto fundido.
Para que una revisión rápida no te juegue una mala pasada, a continuación tienes todas las luces del vehículo ordenadas de más a menos relevantes según el criterio de los técnicos de la ITV:
- Luces cortas o de cruce
- Intermitentes
- Luces de freno
- Antinieblas trasero (lado izquierdo o central)
- Luz de la matrícula
- Luz de marcha atrás
- Luz de posición y de larga distancia
- Antinieblas frontal
Al revisar este apartado del vehículo no debemos quedarnos solo con buscar luces fundidas, ya que los faros rotos o sucios, así como una intensidad superior a la recomendada o un color de la luz no permitido pueden ser también motivo de suspenso.
5. Analiza el estado de elementos de uso
La revisión de la ITV va más allá de un análisis del motor, frenos y emisiones del vehículo. Hay muchos pequeños elementos que también son sometidos a examen. La buena noticia es que son, probablemente, los más fáciles de revisar aún sin contar con mucha experiencia en mecánica.
“Una pegatina grande en medio de la luna trasera puede ser la causa de no pasar la ITV”
Los cristales, por ejemplo, son uno de ellos. Debemos revisar que tanto las lunas como las ventanillas y los retrovisores están libres de roturas ni grietas, así como tampoco cuentan con elementos como pegatinas que puedan limitar la visibilidad. Dicho de otro modo, una pegatina grande en medio de la luna trasera puede ser la causa de no pasar la ITV a la primera.
Junto a las lunas se encuentran otros elementos que también debemos revisar: los limpiaparabrisas. Su función es clave a la hora de conducir bajo lluvia o nieve, por lo que son considerados elementos de seguridad activa. Para verificar que están en buen estado, debemos comprobar estas tres cosas:
- Funcionan correctamente
- Las escobillas están en buen estado
- El depósito de agua del limpiaparabrisas no está vacío
Hay que revisar también puertas y cinturones. Las primeras deben abrir y cerrar bien sin causar problemas, mientras que el anclaje de los cinturones debe poder abrocharse y desabrocharse con comodidad, así como también deben bloquearse ante tirones bruscos rápidamente.
Los parachoques delantero y trasero son otro punto conflictivo, especialmente si se han modificado. Pero aunque sea el original o uno equivalente es importante que estos no presenten golpes ni roturas importantes. También debe revisarse que estén bien anclados al vehículo, ya que es otro aspecto que suele revisarse.
Por último, debemos echar un ojo a las placas de la matrícula. Estas deben estar en buen estado, sin suciedad o golpes que dificulten su lectura. También es importante que la sujeción que las mantiene sea firme. Y, para terminar, un detalle importante: la luz de la matricula. Esta debe funcionar y ser de color blanco.

6. Rellena los líquidos que necesite tu vehículo
Aunque no se haya encendido ningún testigo de aviso, no está de más revisar todos los depósitos. Además de la gasolina, en cualquier vehículo existen diferentes fluidos esenciales para la conducción.
El primero de ellos es el aceite de motor, el cual se encarga de lubricar todo el engranaje interno y evitar el desgaste por fricción de las piezas y, por ende, averías. Para medir su nivel es necesario usar el famoso método de la varilla, la cual cuenta con unas marcas para indicar el mínimo y el máximo de capacidad. Si vas a ocuparte tú de la medición, recuerda que debe realizarse con el vehículo estacionado en plano y con el motor en frío. Ah, y un pequeño embudo te facilitará mucho la tarea.
| Tipo de aceite de motor | Precio |
| Aceite de motor para motos | De 9 a 12 € el litro |
| Aceite de motor para coches | De 30 a 60 € los 5 litros |
Si vas a comprar aceite de motor, es importante tener en cuenta que no cualquiera sirve. Aunque la industria trata de hacerlo fácil, lo cierto es que muchos fabricantes requieren de un aceite con ciertas características para que sus motores funcionen de forma óptima. Así que antes de guiarte por el precio o el diseño de la botella, consulta qué especificaciones requiere tu motor.
El líquido refrigerante o también llamado anticongelante es el segundo depósito al que debemos poner atención, aunque es fácil reconocer al ser de lo más llamativo del motor. (Pista por si es tu primera vez: suele ser transparente, en la tapa tiene un icono de un radiador o termómetro y está relleno de un líquido de color vivo).
Para revisarlo, al igual que con el aceite, es importante que el vehículo esté en plano y el motor completamente frío, ya que si lo hacemos en caliente el vapor al salir puede causar quemaduras. En su exterior cuenta también con unas marcas de MIN y MAX para orientar al usuario del nivel. El coste de estos líquidos se sitúa entre 5 y 10 € el litro o garrafas de 5 litros por entre 17 y 50 €.
Otro líquido importante del que ya hemos hablado es el que emplea el limpiaparabrisas. Este es de los más fáciles de rellenar y el más barato, ya que cinco litros tienen un coste de entre 3 y 6 €. Una vez comprado, tan solo hay que encontrar el pequeño depósito con tapa negra, azul y amarilla, abrirlo y verter el líquido con suavidad. Aunque pueda parecer buena idea, no debe usarse agua, ya que la cal puede obstruir fácilmente los conductos y una reparación cuesta unos cientos de euros.

Revisando los líquidos del vehículo en modo experto
Ya hemos revisado el aceite, el anticongelante y el líquido del limpiaparabrisas, pero aún quedan un par más que pueden realizarse en casa perfectamente, pero exigen un poquito más de destreza.
El primero de ellos es el líquido de la dirección asistida, el cual nos facilita mucho nuestro esfuerzo al conducir. Se ubica bajo el capó, generalmente en uno de los laterales, y es reconocible porque va marcado con el icono de un volante.
Primero debe extraerse el líquido, algo que suele hacerse con una jeringa. Una vez vacío toca añadir el nuevo líquido con el mismo método. El motivo de usar jeringa es para evitar introducir burbujas de aire, ya que suelen ser causantes de ruidos y un endurecimiento del volante. El líquido de dirección asistida tiene un coste que oscila entre 7 y 20 €, pero no cualquiera vale ya que cada vehículo necesita un tipo concreto. Optar por un profesional para que se encargue de todo sale por unos 100-150 €.
Para terminar la revisión de líquidos tenemos que hablar del líquido de transmisión. Este es, de lejos, el más difícil de cambiar al requerir elevar el coche con un gato hidráulico y operar estirados en el suelo para poder retirar el líquido viejo. Para poder realizar esta operación es necesario contar también con la llave concreta del tapón y un embudo flexible para poder drenar con cierta comodidad. Una vez vacío, debe limpiarse y volver a cerrar.
Para rellenarlo debemos encontrar el orificio de llenado lateral y verter el líquido que exija el modelo del vehículo. El uso de uno incorrecto puede causar graves daños en la transmisión. El precio de estos productos se mueve entre los 20 y los 60 €, mientras que un cambio en taller puede ir desde los 80 hasta los 400 € si se realiza en talleres oficiales.
Como has visto, cambiar en casa estos líquidos supone un ahorro interesante, pero también requiere más conocimientos, equipo y pericia. Además, un error puede pagarse caro en forma de reparación. Así que si no te ves con la capacidad, la mejor idea es visitar un taller independiente, que son los que ofrecen los mejores precios.
7. Echa el freno para verificar que todo anda bien
Por motivos obvios, los frenos son uno de los aspectos críticos en la revisión de la ITV. Por suerte, comprobar su estado es de los más fáciles de esta lista. De hecho, si algo no anda bien en esta parte tan vital del vehículo lo más probable es que ya te hayas dado cuenta.
Para hacer una revisión rápida a los frenos lo más efectivo es dar una pequeña vuelta. Si al frenar vemos que desacelera menos de lo habitual o se desvía hacia uno de los lados es señal de problemas.
Aquí no hay medias tintas ni soluciones caseras. Conviene ir a ver a un profesional. Una revisión de frenos tiene un coste de entre 70 a más de 150 € en función del taller. Si se tuvieran que cambiar las pastillas, se requieren entre 200 y 500 € por eje, mientras que las cadenas salen por unos 200 € aproximadamente.
El freno de mano también debe revisarse. Y no hay mejor forma de comprobar su estado que aparcando en un lugar con un poco de pendiente. Si el freno de mano responde bien, está todo en orden, mientras que si el coche se desplaza un poco toca visitar el taller.
8. Cuidado con las modificaciones que pueda tener el vehículo
Querer modificar tu coche para personalizarlo a tus gustos y personalidad no es nada extraño ni ilegal. Instalar una bola para remolques o caravanas para salir los fines de semana o mejorar la suspensión son cambios tremendamente frecuentes, pero también hay quien va un paso más allá y modifica partes clave del vehículo como pueden ser el motor, los frenos, el sistema de iluminación o la propia carrocería.
Para saber si una modificación puede pasar la ITV o, por el contrario, va a traer problemas conviene mirar los papeles. Si el cambio ha sido homologado según el Real Decreto 866/2010, está debidamente registrado en la ficha técnica del vehículo, debe ser considerado válido, siempre y cuando no presente algún desperfecto o rotura que pueda poner en riesgo la circulación.
En el momento de ir a pasar la revisión, tener a mano otra documentación como certificados de taller o, en casos más extremos, informes de conformidad puede ayudar a decantar la decisión del técnico hacia el sí en caso de duda.

Así funciona el proceso de homologación
Homologar un cambio o modificación no es complicado, pero sí que requiere pasar por diferentes estados o etapas.
Lo primero es validar la viabilidad del proyecto. Algunas soluciones más sencillas como ciertas llantas ya cuentan con todo este proceso hecho, por lo que podemos saltarlo, pero en modificaciones más severas como, por ejemplo, camperizar una furgoneta o cambiar el motor exigen que un especialista valide que el proyecto se encuentra dentro del marco establecido por el Manual de Reformas de Vehículos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.
Con la luz verde por parte del técnico o empresa especialista es momento de pasar por el taller. La instalación y montaje de la modificación tienen que ir acompañados de un certificado del taller debidamente sellado y firmado.
El siguiente paso es solicitar el informe de conformidad, algo que debemos pedir o bien a la marca fabricante del vehículo o a una empresa especializada. Las modificaciones más drásticas como, por ejemplo, convertir un coche de combustión en eléctrico, pueden requerir también de un proyecto técnico realizado y firmado por un ingeniero colegiado.
Toda esta documentación certifica la homologación del vehículo y servirá de guía a los técnicos de la ITV a evaluar la instalación en la primera visita tras los cambios.
ITVs a parte, recuerda que tienes un máximo de 15 días para obtener la homologación tras su implementación, lo que significa que pasado ese tiempo podrán multarte en carretera y hasta inmovilizar el vehículo.
¿Qué modificaciones pueden dar problemas al pasar la ITV y cuáles no?
Como hemos visto, la homologación es la clave para poder aprobar la ITV con cualquier modificación. Sin embargo, hay cambios y cambios, por lo que los técnicos revisores prestan más atención a unas que a otras. Para que todo vaya rodado, veamos qué modificaciones no deben preocuparnos y cuáles sí.
Cambios en el vehículo que la ITV no considera modificación:
- Cambio de pintura (aunque debe notificarse si se cambia el color)
- Adhesivos y vinilos exteriores e interiores
- Accesorios interiores móviles como soportes para el móvil, sillitas, cámaras o los muebles de una camper
- Recambios equivalentes (sustituir cualquier pieza por una igual o de las mismas características)
- Deflectores de aire exteriores
- Antenas exteriores
- Protectores para faros que no excedan el tamaño original del vehículo ni sobresalgan
Modificaciones que no requieren proyecto técnico (pero sí informe de conformidad y certificado de taller)
- Bolas o enganches para remolques siempre que el modelo instalado esté homologado
- Cambio o adhesión de focos y luces homologadas
- Instalación de un tubo de escape tipo snorkel en vehículos 4×4
- Limitar la potencia del motor con conjuntos funcionales
- Variaciones leves que obliguen al vehículo a un cambio de categoría
- Adaptaciones de motor para que el vehículo pueda funcionar también con gas ya sea GLP o GNC
Mejoras que pueden dar problemas en la ITV:
- Cambiar el parachoques por uno que no sea el modelo original
- Alerones que modifiquen las dimensiones del vehículo
- Kits de carrocería no oficiales y ensanches de estructura
- Anular el catalizador
- Implementar tubos de escape deportivos que superen los límites de emisiones o acústicos
- Modificaciones en la altura del vehículo
- Rebajar la suspensión
- Instalar suspensiones neumáticas
- Cambiar ruedas o llantas por unas que varíen más del 3 % del diámetro original
- Cambios de volante que superen el diámetro del original o si estos empeoran o anulan el airbag
- Instalar asientos de competición (tanto buckets como tipo arnés)
- Emplear pinzas o discos sobredimensionados respecto a los que usa normalmente el vehículo
- Reprogramaciones en la centralita del vehículo
- Modificar el tipo de luces del vehículo
- Instalar faros de xenón o kits de conversión LED no homologados
- Cambiar el color de las antinieblas (normalmente a amarillo)
9. Piensa en hacer una revisión previa en un taller
Si ya has revisado los aspectos técnicos que comentamos y sigues teniendo dudas, si has adquirido un coche de segunda mano a un particular o concesionario del que no te acabas de fiar o simplemente los temas de mecánica no son lo tuyo lo más sensato es recurrir a profesionales.
Además de la tranquilidad que aporta la revisión de un especialista, detectar cualquier problema antes de la revisión puede significar un importante ahorro de dinero. Y es que muchas ocasiones se pueden solventar errores graves por muy poco o, al menos, hallar una solución temporal que nos permita pasar la ITV sin problemas y planificar financieramente una reparación más profunda con tranquilidad.
Otro punto a favor de hacer una revisión pre ITV es el nivel de detalle al que llegan, algo imposible de hacer por un conductor medio. El uso de máquinas especializadas permite conocer en profundidad el estado de la suspensión, la dirección o los frenos, así como revisar la alineación del eje o comprobar cuál es el estado del chasis bajo capas de pintura.
El precio de estas revisiones oscila entre los 20 y los 120 € dependiendo del tipo de vehículo que queramos revisar y el taller al que acudamos. Los más caros son los talleres oficiales de cada marca, ya que su precio hora suele ser bastante elevado. Si buscamos algo más barato encontramos los talleres independientes y los centros de reparación de automóviles. Además, si buscamos bien, podemos encontrar ofertas interesantes y garantías extra como la devolución del dinero si no se pasa la ITV.

| Tipo de vehículo | Taller indep. / Centro de rep. | Taller oficial |
| Ciclomotor o motocicleta | 20-45 € | 40-75 € |
| Turismo combustión | 30-70 € | 60-110 € |
| Turismo híbrido o eléctrico | 40-80 € | 70-120 € |
| Furgoneta | 50-90 € | 80-130 € |
Fuente: expertoautorecambios.es
10. Cuida el aspecto de tu vehículo
¿Conoces el dicho “las apariencias engañan”? Pues este consejo va precisamente de esto. Y es que, al margen de las averías que pueda o no esconder bajo el capó, un vehículo limpio da una impresión de pulcritud y corrección, mientras que uno sucio da una primera impresión de vehículo descuidado y problemático aunque a nivel mecánica esté todo perfectamente.
Realizar una limpieza previa a la revisión es, por tanto, una buena jugada. Para que esta estrategia surta efecto no es necesario volverse loco, basta con abordar los siguientes puntos:
- Exterior: Realizar, como mínimo, una limpieza básica con agua y jabón
- Interior: Aspirar asientos y alfombrillas, así como limpiar el salpicadero y todos sus elementos

- Cinturones: Revisar que no están atascados y que abrochan bien
- Maletero: Limpiar la zona y despejarla de trastos no anclados para facilitar el acceso a la rueda de repuesto y evitar golpes durante las pruebas
- Objetos personales: Retira objetos sueltos por dentro del coche, especialmente si pueden entorpecer la conducción aunque sea mínimamente
- Faros: Pon especial cuidado a la limpieza de los focos para asegurar la mejor luminosidad
Es importante dejar claro que este consejo no pretende engañar a nadie, ya que si el vehículo tiene problemas ninguna limpieza los va a ocultar. Pero llevar a cabo esta técnica facilita la labor del técnico, lo que sin duda desemboca en que nos miren con mejores ojos.
11. Haz un precalentamiento del vehículo antes de presentarte
Al igual que nos pasa a los humanos al hacer deporte, hacer un precalentamiento al vehículo antes de entrar a la inspección técnica es una buena forma de evitar pequeños problemas. Esto se debe a que el uso previo hace que la mecánica no llegue fría, sino a la temperatura óptima de funcionamiento.
Para realizar ese precalentamiento de motor no hace falta mucho. Basta con dar una vuelta previa de entre 15 y 20 minutos con las revoluciones un poco más altas de lo habitual (entre 2.500 y 3.000 rpm es lo ideal). Tampoco hace falta ir muy deprisa, circular a 20 o 30 km/h ya es suficiente, pero eso sí: evita al máximo mantener el vehículo al ralentí.
“No solo calienta el motor y el catalizador, también ayuda a limpiar el sistema de escape ”
Este ejercicio previo no solo calienta el motor y el catalizador, sino que también ayuda a limpiar el sistema de escape y estabilizar las emisiones, lo que facilita pasar pruebas como la de emisión de gases y evita que los filtros den problemas.
Este consejo es útil para todo tipo de vehículos, pero funciona especialmente para coches diésel y aquellos de combustible que llevan mucho tiempo parados ya que el poco uso puede hacer que la mecánica funcione de forma irregular durante los primeros minutos.
Cosas que quizá te preguntes al ir a pasar la ITV
Ya que estamos en marcha, aprovechemos para resolver algunas dudas clásicas acerca de la inspección técnica de vehículos.
¿Mi coche o moto tiene que pasar la ITV?
Por seguridad, todos los vehículos deben pasar regularmente la inspección técnica. Según el tipo de vehículo y su antigüedad, el periodo que transcurre entre inspección e inspección varía.
| Tipo de vehículo | Hasta 4 años | De 4 a 10 años | Más de 10 años |
| Motos y quads | Exentos | Cada 2 años | Cada 2 años |
| Turismo | Exentos | Cada 2 años | Cada año |
Los ciclomotores, por su lado, están libres de pasarla los tres primeros años, mientras que pasada ese fecha deben pasarla de forma bianual. Las furgonetas y los vehículos ligeros reducen aún más los tiempos. Los dos primeros años están exentos, mientras que del segundo al sexto año se pasa de manera bianual, del séptimo al décimo de forma anual y a partir de ahí cada seis meses.
¿Cuánto cuesta la ITV y tiene que volver a pagar si no la paso?
Como seguro has imaginado, el precio de la ITV varía en función de la zona, el tipo de vehículo e incluso el tipo de motorización. Pero para que puedas hacerte una idea, el coste de la ITV en España oscila entre los 30 y 60 € para turismos y entre 15 y 30 € en el caso de las motocicletas, ciclomotores, quads y cuadriciclos.
Si no pasamos la ITV tenemos la opción de hacer una segunda revisión totalmente gratuita, aunque para ello hay que cumplir las siguientes condiciones:
- Visitar el mismo centro ITV
- Hacerlo dentro del plazo estipulado
¿Cuál es el plazo estipulado? Depende de la comunidad. Algunas como Madrid, Andalucía, Aragón o Castilla y León fijan el límite en 60 días, mientras que otras como Catalunya, Euskadi, Navarra o La Rioja reducen ese tiempo hasta fijarlo en 30 días.
Pasado este tiempo o si la inspección vuelve a salir negativa sí que se deberá pagar de nuevo el importe íntegro exigido por la ITV.
¿Cómo califican los vehículos en la ITV?
Tras revisar todos los sistemas clave del vehículo, los técnicos emiten un informe con el resultado de la evaluación. En función del estado del vehículo, el resultado puede ser:
- Favorable: Cumple con los estándares mínimos de seguridad y protección. Pueden hallarse fallos leves que deberán ser reparados, pero no es necesario volver para su verificación.
- Desfavorable: Se ha detectado algún error grave que debe ser reparado de inmediato para poder obtener el favorable.
- Negativo: Se han encontrado errores muy graves que impiden la circulación del vehículo y que requieren ser reparados para volver a circular.
¿Cuál es el mejor momento para pasar la ITV?
Ya hemos visto cada cuánto tiempo tenemos que someter a nuestro vehículo a inspección, pero elegir una buena hora puede marcar la diferencia entre que sea un trámite ágil o tener que sufrir colas.
Antes de empezar, conviene saber el horario de (la mayoría de) centros ITV:
- De lunes a viernes: de 07:00 a 21:00
- Sábados y horario de verano: de 08:00 a 14:00
El primer gran consejo aquí (que no el único) es pedir cita previa en tu centro más cercano. No es algo obligatorio, pero te ayudará a planificar con antelación la visita y encontrar el mejor momento para hacerlo todo.
En segundo lugar, trata de evitar citas a partir de las 18:00. Esta franja es, por razones obvias, la que más gente quiere y, por tanto, la que más acumulación de conductores reúne. A ellos se suman los retrasos de todo un día de revisiones, lo que aumenta aún más los tiempos de espera. Así que si tu trabajo te lo permite, estudia otras franjas que veremos a continuación.
Los mejores momentos para pasar la revisión son, en primer lugar, la primera hora del día. Este tramo es especialmente recomendable para los que van sin cita previa, ya que es mucho más fácil que encuentren un hueco rápidamente.
El otro gran momento es la franja de mediodía. De 12:00 a 16:00 mucha gente sigue trabajando o es su momento para comer, lo que favorece a que no se formen largas colas.
Por si te lo preguntas, los sábados son una gran oportunidad para las personas con un horario complicado entre semana. Pero conviene saber que es el caso de mucha gente, lo que supone armarse de paciencia ante las más que posibles esperas.
¿Es obligatorio mostrar los elementos de emergencia del vehículo?
La ITV se centra en revisar aspectos técnicos del vehículo, por lo que los elementos de emergencia como la rueda de repuesto o kit antipinchazos, el chaleco reflectante o la famosa baliza V16 no son puntos que vayan a inspeccionar.
Eso sí, conviene recordar que es obligatorio llevarlos al circular, por lo que se entiende que deberían estar ya en el vehículo. Recuerda que las multas oscilan desde los 80 € por no llevar la baliza geolocalizada hasta los 200 € por la ausencia de chaleco o rueda.
¿Cuáles son las multas por no haber pasado la ITV?
Suspender o eludir la inspección técnica tiene consecuencias para el bolsillo. Tenerla caducada o circular con una ITV con resultado desfavorable supone 200 € de multa, los cuales tienen un descuento de un 50 % si el pago se realiza en los 20 primeros días. Esta sanción no acarrea pérdida de puntos.
Si un agente detecta un vehículo con una ITV negativa la multa asciende hasta los 500 €, aunque conserva el descuento del 50 % y tampoco supone perder puntos del carnet.

¿Pueden multarme si el vehículo está estacionado?
Tener el coche o la moto aparcada no es sinónimo de salvarse de multas derivadas de la ITV, aunque todo depende del contexto.
Si el vehículo tiene la ITV caducada sí que puede recibir multa. En los casos de resultados desfavorables o negativos dependerá del momento. Si se encuentran dentro del margen de tiempo concedido por la ITV (uno o dos meses dependiendo de la comunidad), lo más probable es que sean benevolentes y no dejen ninguna receta. En cambio, pasado este tiempo nada les impide extender una multa por omisión de obligaciones.
¿Puedo circular con la ITV caducada si ya he pedido hora?
Técnicamente no. Contar con la cita previa no nos exime de estar circulando con un vehículo sin inspeccionar, lo que puede acarrear sanción.
¿No tener la ITV pasada puede afectar a mi seguro?
Durante los primeros meses es difícil que el seguro de tu vehículo sepa que circulas sin pasar la ITV. El problema viene si sufres algún accidente o necesitas de sus servicios. Si pueden demostrar que la falta de inspección favoreció al problema es más que probable que se nieguen a darte cobertura e incluso reclamen ciertos gastos.
El truco viral de la ITV: ¿realmente funciona?
Circula por internet un “consejo” para terminar ahorrando con la ITV a través de resultados desfavorables.
Según lo explican, cuando vas a pasar la ITV puedes obtener un resultado positivo o negativo. Si obtenemos luz verde, genial y hasta la próxima revisión, mientras que si es desfavorable empieza el juego del ahorro. Aquí la premisa es exprimir al máximo los días de margen (30 o 60 días) para volver a la inspección y así haber dado un buen mordisco al calendario. A copia de años e inspecciones, es posible acabar recortando 365 días y ahorrarnos una revisión.
Aunque pueda sonar lógico, hay varios aspectos que lo convierten en una mala idea. El primero y básico es que un desfavorable o negativo casi siempre comporta pasar por el taller, un gasto que se come por mucho todo el posible ahorro que podamos realizar con este método.
Y segundo y más importante, este método es ilegal si tenemos en mente utilizar el coche mientras tanto. Si recibimos un resultado desfavorable, la ITV solo permite la conducción de casa al taller y, en su defecto, al centro ITV. Todo lo que exceda estos trayectos puede suponer una multa. En el caso de que el resultado sea negativo el vehículo solo debe transportarse con grúa, por lo que el simple hecho de conducirlo es un delito y un riesgo para nuestra seguridad.
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