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Cómo crear hábitos saludables en 5 pasos

El 2021 acaba de empezar y con él todas esas nuevas metas, objetivos y proyectos que nos hemos propuesto. Es momento de comprometernos con nosotros mismos y con todo aquello que nos permita seguir creciendo. Por eso, ¡hoy vamos a ayudarte a mantenerte firme en tus propósitos!

Cómo crear hábitos saludables en 5 pasos | ViveMásVidas

El 2021 acaba de empezar y con él todas esas nuevas metas, objetivos y proyectos que nos hemos propuesto. Es momento de comprometernos con nosotros mismos y con todo aquello que nos permita seguir creciendo. Por eso, ¡hoy vamos a ayudarte a mantenerte firme en tus propósitos!

Sean cuáles sean las ilusiones y proyectos de vida que te muevan ahora mismo, todo empieza por atreverte a hacer algo al respecto. Atreverse es estar dispuesto a caminar en dirección hacia lo que quieres y, entonces, trazar un plan que te ayude a llegar a tu destino. ¿Cuál es la clave para hacerlo posible? Crear hábitos que te permitan cada día cumplir tus objetivos.

A continuación, te contamos cómo puedes empezar a construir buenos hábitos que te ayudarán a conseguir esas metas que te has fijado para mejorar tu salud, tu trabajo y tu vida.

Paso 1. Identifica qué es lo que quieres cambiar de tu rutina

Muchas veces los cambios y propósitos que nos planteamos parten de la incomodidad. Y no es malo. De hecho, la incomodidad nos mueve. Es una señal de alerta que nos dice que tenemos que hacer algo al respecto porque queremos sentirnos y estar mejor. Por ello, el primer paso es reflexionar sobre qué hábitos te están perjudicando en estos momentos y te gustaría dejar atrás, cambiar o sustituir por hábitos más sanos y nutritivos que te ayuden a dirigirte hacia lo que deseas ver manifestado en tu vida.

Quizá estés haciendo poco ejercicio o últimamente apenas dedicas tiempo a cocinarte un menú rico y saludable para la semana. Tal vez empezaste a estudiar un nuevo idioma hace unos meses, pero entre unas cosas y otras apenas le dedicas tiempo. O incluso puede que estés satisfecho con tus hábitos diarios ahora mismo y simplemente te gustaría hacer espacio en tu vida para incorporar otras actividades que requieren organización, tiempo y constancia. No importa cuál sea el punto de partida. Lo importante es reconocer qué hábitos te gustaría cambiar o introducir en tu rutina. Coge papel y boli y haz una lista con todos esos objetivos.

chico pensativo mirando al ordenador

Cuanto tengas hecha tu lista valora si es muy larga. En cuanto nos ponemos en modo renovación vital nos vienen a la cabeza múltiples cosas que nos gustaría cambiar. Sin embargo, el problema de enfrentarnos a una lista larga es que al final nunca acabamos cumpliendo todo lo que nos proponemos. Entonces, te recomendamos organizar tus objetivos y propósitos por orden de prioridad.

Te recomendamos organizar tus objetivos y propósitos por orden de prioridad.

Pon primero los que sean más urgentes y necesarios, y después lo que puedan esperar. Ahora escríbelos en presente y en forma de propósito, planteándote qué es exactamente y de manera concreta lo que quieres lograr. Por ejemplo: quiero empezar una rutina de ejercicio, quiero cocinar rico y saludable, quiero ponerme al día con el máster, quiero empezar a ahorrar, quiero… Después, elige solo uno o dos propósitos por los que empezar.

Paso 2. Establece un plan con metas específicas

Sabemos que es difícil decidirse únicamente por uno o dos objetivos cuando tenemos tantas ganas de hacer tantos cambios en nuestra vida. Sin embargo, esto es lo que recomiendan los expertos: empezar poco poco y comprometerte como máximo con dos propósitos. Es preferible que empieces por uno solo, pero si sientes que puedes hacerlo y, por ejemplo, dos de tus objetivos están relacionados, adelante con ambos.

Empezar poco a poco es la mejor forma de hacerlo para no saturarte. Si intentas hacer muchas cosas a la vez puede ser más complicado mantenerse comprometido y motivado con todo. Así también será más sencillo modificar tu rutina para hacer espacio a tus nuevos propósitos. Conforme vayas dedicándoles tiempo, empezarás a crear el hábito e irás viendo cómo progresivamente vas obteniendo resultados. Una vez tengas estos dos hábitos consolidados, podrás ir a por los siguientes.

Para ayudarte a conseguir tus objetivos, define un plan realista. Piensa en aquellas acciones y pequeños pasos que puedes ir haciendo para lograr tus propósitos.

familia haciendo deporte en el comedor de casa

Si, por ejemplo, quieres levantarte más temprano, sé concreto y plantéate de manera práctica cómo puedes hacerlo: voy a levantarme cada día media hora antes.

Si lo que quieres es empezar a meditar regularmente, piensa en qué momento del día te vendría mejor hacerlo y haz un hueco en tu agenda: voy a meditar cada día 10 minutos antes de irme a dormir. En caso de que te apetezca cocinar más y mejor, pero tienes poco tiempo, busca la manera de hacerlo fácil: voy a cocinar 3 días a la semana para tener la comida de los próximos días.

La clave es organizarse

La clave es organizarse: mirar tu agenda, ver de qué tiempo dispones semanalmente, cómo puedes distribuirlo para las actividades que tienes habitualmente y hacer espacio para dedicarle tiempo a tus nuevos propósitos. Conforme lo vayas poniendo en práctica irás viendo si necesitas ajustar el planning y adaptarte a otras cosas que vayan surgiendo. Igual hay semanas que puedes salir a correr martes y jueves y otras prefieres hacerlo lunes y viernes.

Eso sí, tan importante es que seas flexible a la hora de incorporar tus nuevos hábitos en tu rutina, como que tengas claro que estos propósitos son una prioridad a la hora de organizarte la semana.

Paso 3. Sé constante y supera los contratiempos

Como dice el refrán, “el hábito hace al monje”. Este es el ingrediente principal de los hábitos: la constancia. Todos los buenos hábitos se construyen a base de repetición, repetición y más repetición. Con el tiempo llega un momento en que esa acción se nos hace más natural llevarla a cabo y, a veces, incluso se vuelve automática. Lo mismo ocurre cuando introducimos nuevas actividades periódicas en nuestra rutina. A medida que avancen las semanas uno se acostumbra a dedicar la tarde de los martes a estudiar, a hacer domingos de cocina en familia o a ensayar esas partituras de piano cada lunes tomando una buena taza de té.

Para llegar hasta este punto, lo ideal es empezar progresivamente. Ten en cuenta que hacerse a los nuevos hábitos cuesta. Solemos estar acostumbrados a hacer las cosas de una determinada manera y cuando intentamos hacerlas diferentes o probar cosas nuevas, a veces algo dentro de nosotros se rebela y ejerce resistencia ante el cambio. Ese es el momento en el que aparece la pereza o nos asalta la desmotivación, por ejemplo. ¿Por qué estoy haciendo esto? Ya no sé si me apetece… No sé si esto es para mí… Hoy no tengo ganas, ya lo haré mañana… Por un día que no me ponga no pasa nada… ¿Te suena este discurso?

chico sirviendo ensalada en un plato

Para salir de ahí, la clave es que empieces a partir de objetivos pequeños y vayas aumentando de manera progresiva. Si quieres ponerte a estudiar, empieza estudiando media hora. Si te has propuesto hacer ejercicio, empieza saliendo a correr 15 minutos. Si quieres retomar tus clases de baile, empieza con una a la semana.

Así poco a poco irás haciéndote a la idea y no se te hará un mundo tener que enfrentarte a un objetivo muy ambicioso que requiere de práctica y entrenamiento previo. Cuando lleves unos meses, si estás comprometido con el cambio y tu transformación, verás cómo cada vez te resulta más fácil. ¡Igual hasta lo haces cada vez con más ganas! Al final, cuando se trata de cuidarnos más y hacer mejoras en nuestra vida, introducir buenos hábitos nos sienta muy pero que muy bien.

Mientras tanto, no te preocupes si surge algún contratiempo. Pueden aparecer en cualquier momento. Igual un día no vas a correr porque llueve, otro día te apetece cenar una pizza y que no es muy real foodie o tienes más sueño de lo habitual y te levantas más tarde. Es normal. Es un proceso. Recuerda tratarte con cariño y seguir tu plan en la medida de lo posible.

Paso 4. Controla y analiza el progreso

Para asegurarte de que vas cumpliendo objetivos, establece momentos para revisar tu progreso. Puedes hacer revisiones periódicas que te ayudarán a valorar tus avances y progresos. Una buena idea es empezar a hacerlo diariamente y apuntar en una libreta o en tu móvil si has cumplido las tareas del día que te habías propuesto para estos nuevos hábitos.

Establece momentos para revisar tu progreso

Cuando vayas anotando tu avance, anota también aquellos momentos en los que no has cumplido lo que te habrías propuesto y cuáles son los motivos. Esto te ayudará a entenderte mejor qué ocurre cuando no cumples lo que te habías prometido. No se trata de hacerlo para lamentarte ni sentirte culpable, sino para ponerle atención y ver de qué manera puedes reconducirlo otro día. Así podrás detectar qué pone a prueba tus intenciones y qué necesitas para reforzar aquellos momentos de debilidad. Si haces esto, será más fácil que no vuelva a pasarte o que no te ocurra tan a menudo.

Después, puedes ir haciendo revisiones semanales, quincenales y mensuales. Esto te ayudará a ver con perspectiva el momento en el que empezaste y cómo han ido avanzando los meses siguientes. Aquí será importante valorar cómo te sientes al hacerlo: ¿ya no te cuesta tanto?, ¿lo haces con menos esfuerzo?, ¿se te hace natural llevar esta rutina? Si es así, ¡lo estás haciendo genial!

Entonces puedes plantearte pasar al siguiente nivel con estos propósitos, o bien plantearte nuevos retos. Igualmente, si consideras que todavía te hace falta insistir un poco más en tus propósitos actuales, solo es cuestión de seguir esforzándote y darte un poco más de tiempo.

hombre haciendo meditacion en la montaña con su perro

Paso 5. ¡Celebra todos tus logros!

Valora y celebra todos los días que consigas hacer lo que te propones. Cuando estamos intentando hacer cambios y construir nuevos hábitos, ¡cada pequeño paso es un gran triunfo! Cada día te acerca más a tu objetivo y eres tú quien consigue que eso suceda.

Compártelo con tus amigos y tu familia también si te apetece y sobre todo si necesitas ánimos en algún momento. Quizá puedes incluso empezar con algún amig@, familiar o tu pareja para motivaros conjuntamente y hacer el proceso juntos. Tener apoyo de los nuestros también es un buen ingrediente.

Además de celebrar tus avances y compartir tus progresos con los tuyos, también es necesario darse alguna recompensa por el trabajo bien hecho. Te ayudará a mantenerte motivado y es una buena forma de reconocerte el esfuerzo que estás haciendo. Si sabes que al final de la semana o cada quince días te espera un buen premio, hace que todavía merezca más la pena esforzarse. Eso sí, elige bien las recompensas para que apoyen tu proceso y no jueguen en tu contra. ¡Te lo mereces!

Mucha suerte y fuerza con tus propósitos.
¡Cuenta con nosotros para lo que necesites!

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