Search
Generic filters
Filter by Categorías
en familia
en innovación
en movimiento
en social
en tus finanzas
en tus proyectos

BuscaDoR

Search
Generic filters
Filter by Categorías
en familia
en innovación
en movimiento
en social
en tus finanzas
en tus proyectos

Cómo afecta el coronavirus a la economía

Desde el punto de vista de la economía, el coronavirus es un cisne negro y ha tenido el impacto habitual de este tipo de eventos. ¿Qué es un cisne negro? Una situación ajena a la economía totalmente inesperada y que tiene un impacto negativo muy significativo.

cajera-con-mascarilla-trabajando

Desde el punto de vista de la economía, el coronavirus es un cisne negro y ha tenido el impacto habitual de este tipo de eventos. ¿Qué es un cisne negro? Una situación ajena a la economía totalmente inesperada y que tiene un impacto negativo muy significativo.

El coronavirus no es nuevo para la economía. Simplemente, ha sido más serio de lo que se pensaba ¿Se podía haber evitado? No lo sabemos, pero hemos tenido hasta cinco pandemias similares en los últimos veinte años con menos impacto: Ébola en 2014, H7N9 en 2013, MERS en 2012, H1N1 en 2009 y SARS en 2002.

 

investigacion-coronavirus-laboratorio

El confinamiento como mal menor

Es cierto que el confinamiento ha sido todo un reto y hemos vivido momentos que no han sido fáciles. Sin embargo, no ha sido una opción sino una necesidad. Y es que los países se han visto incapaces de frenar los contagios de otra forma porque no existe vacuna ni tratamiento específico. Es decir, nos hemos enfrentado a una enfermedad desconocida.

Y sin cura, sin vacuna y sin test, la solución pasa por el confinamiento.

Proteger a la población en sus casas ha sido lo único que ha funcionado. En la medida en la que los confinamientos han sido más estrictos y se han aplicado antes, el daño ha sido menor. Según un informe de FEDEA, si el confinamiento se hubiera decretado una semana antes en España, los contagios habrían caído en más de un 60%.

 

Escenarios económicos ante la pandemia

El problema de confinar a la población es que se paraliza toda la actividad industrial. Si el confinamiento es breve, las empresas y países pueden rehacerse y sobreponerse al parón, sin embargo, en España no ha sido el caso.

Los economistas manejaban tres escenarios posibles:

  1. El primero pasaba por que se frenase la pandemia a finales de marzo. No fue así.
  2. El segundo apuntaba a alcanzar el pico contagios entre los meses de abril y mayo. Este escenario daba por perdida la actividad en el segundo trimestre (abril, mayo y junio) pero confiaba en que el “bazooka” financiero de los bancos centrales y los gobiernos pudiera impulsar la recuperación a partir del tercer trimestre.

El tercero, anticipaba que no hubiera ningún freno durante el segundo trimestre y/o que se produjera un nuevo repunte de contagios al intentar retornar a la actividad. Esta opción podía llevarnos a nueva crisis económica.

 

apreton-de-manos-con-guantes

¿Es el “bazooka” la solución?

Los gobiernos mundiales han implementado políticas fiscales, como bajadas o exoneración temporal de impuestos. Por su parte, los bancos centrales han aplicado políticas monetarias para ayudar a las empresas a superar la crisis (los tipos de interés han bajado a mínimos históricos en algunos casos). Al conjunto de todas estas medidas que pasan por inyectar liquidez en los mercados se le ha denominado bazoka/bazooka, como el arma.

Sin embargo, los resultados del primer trimestre que se están presentando en abril registran fuertes caídas, las encuestas sobre los indicadores adelantados (previsiones empresariales) son negativas y se ha tenido que recortar la producción de petróleo ante la caída de los precios debido a la baja actividad económica global.

Por otro lado, los países se han endeudado para poder comprar material sanitario, amortiguar el peso de los impuestos en las empresas, apoyar a los trabajadores y subvencionar a los más afectados.

 

Entonces ¿escenario dos o escenario tres?

Para que la crisis se contenga en el escenario dos es preciso que se haya alcanzado el pico o techo de los contagios en los países más afectados. Esto es, China, Italia, España y EE. UU., sin olvidar Francia y el Reino Unido. En estos momentos, Europa no ha alcanzado ese techo, aunque se le percibe cerca en Italia y España.

Todo depende del éxito de la desescalada que ahora prueban algunos países.

Otros países menos afectados como Austria o Dinamarca ya estudian la vuelta a la normalidad, lo que se ha llamado desescalada.  Esto ya se está llevando a cabo en la provincia de Wuhan, en China. Y en breve comenzaremos también en España.

Cabe decir que sin poder realizar tests masivos a la población y sin todavía un medicamento exitoso contra el Covid-19, la desescalada es una apuesta de alto riesgo. Si es exitosa podríamos hablar de recuperación en U, en V o en W, pero es pronto para decirlo.

Al no haber vacuna, y aunque el mundo está volcado de pleno en ello –según la OMS hay 70 proyectos en estos momentos–, no es descartable que la epidemia vuelva en otoño y con ella, otro confinamiento. De todos modos, no podemos adelantarnos a los acontecimientos. En estos momentos hay que seguir teniendo paciencia. Volveremos a retomar nuestras vidas fuera de casa progresivamente. Mientras tanto, sigamos protegiéndonos.

 

¿Cómo estaba la economía antes del coronavirus?

La economía mundial estaba al final de un ciclo económico. Esto significa que ya estaba perdiendo fuerza y que cada vez crecía menos, por lo que el coronavirus ha llegado en un mal momento. Por ahora sabemos que el golpe de la pandemia provocará una recesión, lo que implica que la economía baje su ritmo durante dos trimestres consecutivos. Si esto se prolonga, puede acabar en una crisis.

El coronavirus ha llegado en un mal momento para la economía a nivel mundial.

Ningún economista pone hoy en duda la recesión. Solo esperan que el bazooka funcione, que la desescalada sea lenta y progresiva para que no haya recaídas, y que se encuentre pronto una vacuna que acabe con este cisne negro. Y lo cierto es que en España y en el resto del mundo se está haciendo todo lo posible por salir de la situación de la mejor forma posible, aunque no sea la que más nos gustaría.

De momento, el coronavirus ha paralizado la demanda global y atascado las cadenas de suministro, por lo que no hay actividad económica. Solo cuando esa actividad se recupere, uno de los objetivos principales de la desescalada, sabremos si el bazooka es efectivo; y también si algunos países se han podido endeudar más de la cuenta, como ha dicho el FMI de España. En cualquier caso, el proceso, aunque será lento, ya está en marcha.

 

¿Y la economía familiar?

Como hemos visto estas últimas semanas, sin actividad económica las empresas no pueden funcionar y la solución pasa por un ERTE, un paro temporal sin fecha de reincorporación en el que se encuentran muchos trabajadores y trabajadoras en estos momentos.

Dado que la recuperación será progresiva, los trabajadores por ahora cuentan con su última nómina, las prestaciones por desempleo que tardarán más o menos en llegar y, en el mejor de los casos, sus ahorros. Pero no todo el mundo tiene un colchón financiero para imprevistos.

aplaudiendo-en-el-balcon

Muchas familias han tenido que pedir ayuda y dudan de si la hucha durará todo el tiempo del confinamiento.

Algunas empresas se han mostrado favorables a las familias y adelantan las prestaciones o aceptan negociar retrasos en las facturas. Pero todo esto son parches que por ahora nos ayudan a sobrellevar la situación. La realidad es que el Covid-19 ha colocado a muchas familias en un momento económico muy difícil. Y aunque las medidas están en camino, los próximos meses seguiremos viviendo gran incertidumbre, pues hoy por hoy no sabemos cuánto va a durar el confinamiento.

aRTÍcuLos ReLacionaDos