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Los 11 beneficios de practicar deporte al aire libre

Movimiento
14min.
Un hombre haciendo deporte al aire libre

Hacer deporte está más de moda que nunca, especialmente en nuestro país. Más del 60 % de los españoles afirma hacer ejercicio, aunque sea de forma ocasional. Esta cifra récord, sin embargo, podría aumentar si una mayor parte de la población conociese todos los beneficios de practicar deporte al aire libre para nuestro cuerpo, mente y también bolsillo.

Formas de hacer deporte hay muchas, pero los españoles somos más de practicarlo en el exterior. Quizá sea por nuestro clima, por los increíbles lugares que hay a lo largo de la península o simplemente porque nos encanta vivir fuera, pero según estudios del Consejo Superior de Deportes (CSD) casi la mitad de los deportistas de este país disfruta de los beneficios de practicar deporte al aire libre. Así que si estás pensando en salir a entrenar fuera, en si renovar la cuota del gimnasio o, por el contrario, aún no tienes muy claro si eres un o una deportista de interior o de exterior, quédate porque te vamos a explicar por qué cada vez más personas se decantan por esta opción. 

11 beneficios de practicar deporte al aire libre que necesitas conocer

Practicar deporte es bueno, pero hacerlo en el exterior es mucho mejor. Y que conste que no lo decimos nosotros, sino la ciencia. Muchas de las afirmaciones que verás a continuación (por no decir todas) han sido contrastadas por científicos, deportistas y especialistas que buscan las formas más óptimas de entrenar. Y ahora que ya hemos calentado, pasemos a revisar cuáles son las ventajas y beneficios de hacer deporte al aire libre.

1. Es más barato que otras formas de hacer deporte 

En la vida no hay nada gratis, pero practicar deporte al aire libre se le acerca bastante. Para empezar, aquí nos ahorramos cuotas mensuales y matrículas. Por ponerlo en números, entre 30 y 60 € que se quedan en nuestro bolsillo cada mes, lo que significan entre 360 y 720 € al año ahorrados sin renunciar a hacer deporte y mantener una vida activa. 

Tampoco hace falta invertir en entrenadores personales ni en varios modelitos de ropa deportiva carísima que nos permitan lucir outfit diferente. Practicar deporte al aire libre es ejercitarnos por nuestra cuenta, alejados de las miradas de otros y, por supuesto, de la presión social. Eso, en la práctica, significa que se puede empezar con ropa vieja perfectamente y, poco a poco, ir invirtiendo, pero solo en aquello que mejore nuestro bienestar o rendimiento y no en temas estéticos o que simplemente estén de moda. 

Evidentemente, para salir a disfrutar del deporte al aire libre sí que se necesita un mínimo de equipación. Pero la mayoría de veces basta con unas deportivas, ropa cómoda y un cortavientos o chubasquero por si el clima se complica. De todos ellos, el calzado es el elemento más esencial y quizá el más caro. Si no disponemos de zapatillas, podemos encontrar unas de trail running u otras actividades al aire libre por entre 30 y 50 €, mientras que el resto de piezas podemos encontrarlas por entre 5 y 10 €

¿Te faltan las máquinas del gimnasio en la ecuación? La calistenia tiene la respuesta. Sea cual sea el entorno, es fácil encontrar mobiliario urbano o elementos naturales que permitan realizar un entrenamiento funcional. Si es tu primera vez y necesitas ideas de cómo hacerlo, debes saber que tanto YouTube como Instagram o TikTok están llenos de consejos (también gratuitos) para ejercitarse sin necesidad de maquinaria. 

2. Quema más calorías que un gimnasio

El deporte no solo es esencial para llevar una vida sana. Uno de sus mayores beneficios es la capacidad de quemar calorías, lo que da como resultado un físico más tonificado, saludable y con menos grasa. 

Sin embargo, esta capacidad de quema no es siempre igual. Varía en función de la actividad y su intensidad, aunque no son los únicos factores. Uno de los más sorprendentes es el lugar donde practiquemos deporte, ya que uno de los grandes beneficios de practicar deporte al aire libre es que el gasto calórico es superior a hacer la misma actividad en interior. 

Según varios estudios deportivos, factores como un terreno irregular, la resistencia al viento, las bajas temperaturas o la lluvia aumentan la dificultad, pero también elevan la quema de calorías, haciendo que la actividad física realizada al aire libre sea más eficiente que la realizada bajo techo.

3. Llena los pulmones de aire fresco y saludable

Inspirar y expirar. Aunque no seamos conscientes, cada minuto lo hacemos entre 12 y 20 veces, lo que significa entre 17.000 y 23.000 respiraciones al día. Pero como pasa con casi  todo, cantidad no es calidad. El humo de los vehículos, el polvo en suspensión o la actividad industrial empeoran la calidad del aire, haciendo que respirarlo no sea tan sano como debería. 

Podríamos pensar que la solución pasa por practicar deporte en un espacio cerrado como un gimnasio o un polideportivo, pero lo cierto es que es casi peor. Según diversos estudios, los espacios interiores mal ventilados pueden llegar a presentar el doble de nivel de contaminación que el aire exterior. Y eso sin hablar de virus y bacterias, los cuales son potencialmente más peligrosos en entornos cerrados, tal y como nos enseñó la COVID-19. 

Hacer deporte en zonas verdes o áreas alejadas del tráfico es la mejor solución para nuestros pulmones. El aire puro actúa como un limpiador, arrastrando partículas como el dióxido de carbono, pero no es su único beneficio. La oxigenación de la sangre aporta una mayor vitalidad, además de mejorar nuestras defensas.

4. Aporta la dosis necesaria de vitamina D

La vitamina D es la responsable de facilitar la absorción de nutrientes como el calcio o el fósforo, lo que mejora la salud ósea y muscular, así como ayuda a proteger al sistema inmunitario. Esta función, clave para todos, es especialmente importante para personas jubiladas, gente con dietas restrictivas o intolerancias, mujeres premenopáusicas y pacientes con problemas de riñón o hígado. 

Al hacer deporte al aire libre, la luz solar ayuda o, para ser más exactos, los rayos ultravioleta B (UVB) ayudan a nuestro cuerpo a generar y sintetizar la vitamina D de forma natural, la cual es clave para fortalecer los huesos y evitar la osteoporosis, mejorar la salud muscular y cardiovascular, así como reforzar el sistema inmunitario y nervioso. 

Para poder beneficiarnos de estos efectos tan positivos no es necesario estar mucho tiempo bajo el sol. Basta con estar 10 o 15 minutos de exposición en cara, brazos y piernas. Eso sí, conviene que esta exposición se realice de forma regular, es decir varias veces a la semana. Paradójicamente, permanecer horas bajo el sol no tiene el mismo efecto, ya que un efecto prolongado puede llegar a descomponer la vitamina D que generamos. 

Las mejores horas para aprovechar este efecto es al mediodía, aunque justo en esa franja es cuando el sol es más dañino para nuestra piel. Eso no significa que practicar deporte al aire libre el resto de horas no aporte los mismos beneficios, aunque sí en menor medida. 

Para evitar los efectos negativos del sol en nuestro organismo, es importante que, elijas la hora que elijas y estés el tiempo que estés haciendo deporte, lo hagas con la protección adecuada. Una buena crema solar, gafas de sol y gorras son excelentes formas de regular la exposición a los rayos UVB. Y es que recordemos que los rayos de sol no solo inciden directamente, sino que también se reflejan en superficies como arena, rocas, agua o nieve. 

Un chico jugando a basquet durante el atardecer

5. Reduce el estrés y la ansiedad

Las antiguas películas y libros de ciencia ficción prometían un futuro lleno de coches voladores y robots. Y si bien los robots van en camino, parece que los vehículos que surcan el cielo nos los han cambiado por toneladas de estrés. La conocida como la plaga del siglo XXI es la causante de muchas enfermedades cardiovasculares, dolores físicos y problemas tanto físicos como mentales y emocionales. 

Este escenario ha propiciado el auge de miles de negocios y actividades: fármacos, terapias, masajes, actividades relajantes como pintar o la cerámica… Pero lo cierto es que liberarse del estrés es más fácil si practicamos deporte al aire libre. 

¿Cómo puede ser eso? Diversos estudios científicos han comprobado que los espacios abiertos y al aire libre actúan como un calmante natural en nuestro cuerpo, haciendo que los niveles de cortisol bajen y suban los de serotonina, dopamina y endorfinas. También desaparecen lo hacen los malos pensamientos o, como le llaman los científicos, la rumiación mental, que son esos pensamientos intrusivos y nada positivos que no cesan en nuestra cabeza.

6. Estimula y mima a tu cerebro 

Admitámoslo, nos gustan las cosas nuevas. Pero no es una característica nuestra, sino de nuestro cerebro, el cual interpreta las cosas nunca vistas o hechas como un gran estímulo. Sin embargo, a la hora de hacer deporte siempre vamos al mismo sitio, con la misma música y la misma gente. Gimnasio, casa, pistas… Aunque vayamos a divertirnos, nuestro cerebro encuentra siempre los mismos inputs, algo tremendamente monótono y poco estimulante para nuestra materia gris. 

Uno de los principales beneficios de practicar deporte al aire libre es precisamente lo estimulante que resulta para nuestro cerebro. Los paisajes que van mutando a lo largo del día o con el paso de las estaciones, encontrar nuevos lugares en los que ejercitarse, incorporar nuevas rutinas o simplemente ver gente diferente todos los días hacen el entreno más novedoso y variado para el cerebro, lo que es pura gasolina para él (y nosotros).

Alguien podría pensar que simplemente introduciendo nuevos estímulos en nuestras prácticas diarias sería suficiente, pero lo cierto es que no es cuestión de cantidad, sino de calidad. De hecho, en comparación, un entorno natural tiene muchos menos estímulos que un gimnasio, donde hay pantallas, música a tope y gente en constante rotación. En cambio, los que solemos encontrar al aire libre son menos, pero también menos estresantes. Esto ayuda a que el cerebro pueda asimilarlos uno a uno y con calma, lo que evita ese ruido mental que muchas veces nos acompaña. En otras palabras, el deporte al aire libre es como música clásica para el cerebro, ya que le aporta estímulos nuevos, pero de una forma relajada que le permite asimilarlos tranquilamente. 

7. Mejora la calidad del sueño

A estas alturas ya no sorprende a nadie que practicar deporte cansa y eleva la temperatura corporal y reduce el estrés, lo que viene genial para conciliar el sueño. Y aunque esta afirmación vale para casi cualquier tipo de actividad física, si se realiza al aire libre parece que estos efectos multiplican su poder. 

El secreto se encuentra en la luz natural, la cual nos ayuda a sincronizar nuestros ritmos circadianos, que viene a ser nuestro gestor en temas de sueño y vigilia, temperatura y digestión. Dicho de otra forma, el deporte al aire libre nos ayuda a reparar los desajustes que causa una vida tan ajetreada como la que llevamos, en la que no siempre dormimos las horas que deberíamos. 

Este poder como somnífero natural es tremendamente útil para gente con problemas leves para dormir como pueden ser los despertares nocturnos, así como aquellos con día a día estresante con horarios tremendamente variables, los cuales no permiten tener una correcta higiene del sueño.

Una chica durmiendo en una cama.

8. Es perfecto para empezar a hacer ejercicio 

Te apetece apuntarte al gimnasio, a la pachanguita de los jueves o a la escapada con amigos a la nieve del fin de semana. Sin embargo, hace tiempo que no te mueves y estás en baja forma, así que decides no ir por no hacer el ridículo o, peor aún, lesionarte. ¿Te suena? 

Sacar la determinación para dar un paso hacia una vida más activa no es fácil, por lo que es una lástima que terminemos fracasando por el qué dirán. En este contexto, entrenar al aire libre puede ser la solución perfecta. Proporciona un entorno abierto y privado que se adapta a todos los niveles y en el que practicar libremente todo tipo de deportes o simplemente ejercitarse sin que nadie nos juzgue o nos mire por encima del hombro debido a nuestro bajo nivel. 

De esta forma, entrenar al aire libre no tiene porqué ser nuestro gimnasio particular a largo plazo si no es lo que buscamos, pero sí que puede ser excelente para ganar tono físico y resistencia para luego aplicarlos en otras disciplinas.

9. Puede practicarse en cualquier lugar y a cualquier hora

Otro de los beneficios de entrenar al aire libre es la libertad. Y no hablamos de la posibilidad de hacer lo que queramos, que también, sino de eliminar las restricciones que normalmente llevan asociadas las actividades deportivas. Nos referimos a olvidarnos de horarios de apertura y cierre de lugares como el gimnasio o evitar las horas con más afluencia de gente, entre otras. 

Y es que para practicar deporte al aire libre no necesariamente tenemos que ir al campo. También sirven parques y jardines cercanos, zonas montañosas, la playa, carreteras o una avenida ancha en medio de la ciudad. Incluso hay quien utiliza la azotea o la terraza para hacer sus ejercicios ahí. No hay mejor lugar para ejercitarte que el que más te apetezca e inspire. 

Lo mismo pasa con los horarios. A menudo, mucha gente no practica deporte por no poder compatibilizar esta actividad con su trabajo u obligaciones personales. Entrenar al aire libre es mucho más flexible, ya que cualquier hora que tengamos disponible puede ser aprovechada para hacer deporte, independientemente que sea mañana, tarde, noche o madrugada. De hecho, hay muchos corredores que aprovechan cuando se hace oscuro para equiparse con un frontal para iluminar el camino y salir a hacer rutas nocturnas. 

Esta flexibilidad horaria es genial también para sortear las estaciones climatológicamente más duras. Correr a primera hora o de noche es genial para evitar el sofocante calor que reina la mayor parte del día durante el verano, mientras que en invierno podemos tratar de aprovechar las horas del mediodía, que es cuando más sol hay y, por tanto, menos frío hace.

10. Une más a la familia

Puede que el título suene algo exagerado, pero déjanos explicarnos. El deporte es genial para todas las edades. Sin embargo, y a excepción de los deportes de equipo o en aquellos que competimos contra alguien, solemos practicar siempre en soledad. De acuerdo, puede que el gimnasio o la pista estén llenos de gente, pero lo más normal es ir a lo nuestro e interactuar poco o nada con el resto de la gente. Este factor, unido a las diferencias físicas y de edad, suele crear un muro infranqueable a la hora de hacer deporte junto con la pareja o los hijos. 

Por otro lado, el deporte al aire libre no es tan restrictivo. Mientras es extraño ver a un padre simultaneando máquinas con su hijo en el gimnasio, es de lo más normal ver a familias haciendo deporte juntos en la naturaleza. Actividades como el senderismo, correr, ir en bici o jugar al frisbee permiten quemar calorías y estar en forma mientras se refuerzan vínculos familiares y se estimula el desarrollo cognitivo de los más peques.  

Por si todo esto fuera poco, incorporar a la pareja e hijos a nuestras actividades fuera de casa es una gran forma de iniciarlos en el deporte, inculcar hábitos saludables de una forma divertida y mejorar su relación con la naturaleza. Un win-win en toda regla.

11. También crea y fortalece vínculos con otras personas

Practicar algún deporte es una buena manera de conocer gente. O, al menos, así era antes. La era de las redes sociales ha llenado los gimnasios, pero también nos ha aislado con grandes cascos por los que escuchar lo que sea menos a la persona que está al lado. Este “con gente, pero solo” ha invadido también otros deportes tradicionalmente más sociales. Buen ejemplo de ello son los que eligen jugar a pádel, los cuales antes se esforzaban por entablar amistades con las que jugar, pero ahora prefieren hacer match con un desconocido para jugar un partido y quizá no verse nunca más. 

Por suerte, no en todos los lugares ni deportes es así. Al aire libre la gente suele ser más amable y cercana, algo que se nota no solo en actividades grupales, sino también en aquellas que se pueden practicar individualmente como puede ser el running. Saludarse al pasar, preguntar qué tal la ruta, dar una indicación o incluso ofrecer ayuda son cosas mucho más comunes de ver en entornos naturales que dentro de centros deportivos. 

Es fácil y común que, con el paso del tiempo, estas interacciones fortuitas vayan poco a poco convirtiéndose en charlas, en practicar deporte juntos y, quién sabe, si en tomar algo después de hacer ejercicio. Y, de repente, ¡Zas! Un nuevo motivo para seguir manteniéndonos activos.

Encuentra el deporte al aire libre que más se ajusta a ti 

¿Sabes qué tienen en común el ciclismo, el esquí o la calistenia? Pues que, además de practicarse al aire libre, son deportes de los que hemos hablado largo y tendido en este blog. Así que si te interesa alguno de ellos o simplemente buscas un hobby nuevo, aquí encontrarás todo sobre qué necesitas y cuánto vale empezar, consejos prácticos y un montón más de info útil. Y eso solo hablando de ejercicio, porque también tenemos una enorme biblioteca de contenidos gratuitos orientados a mejorar tus conocimientos financieros y ayudarte a ahorrar.