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Los 7 pasos clave para vender una vivienda

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26min.
Una casa grande, con garaje.

La situación habitacional que atraviesa España desde hace unos años ha hecho que cada vez más personas se planteen vender una vivienda. Un trámite que, bien se afronte junto a una inmobiliaria o por su cuenta, exige de esfuerzos para poder llevarse a cabo con éxito y sin dolores de cabeza.

La situación habitacional que atraviesa España desde hace unos años ha hecho que cada vez más personas se planteen vender una vivienda. Un trámite que, bien se afronte junto a una inmobiliaria o por su cuenta, exige de esfuerzos para poder llevarse a cabo con éxito y sin dolores de cabeza. 

En la actualidad, más de un millón de españoles se enfrentan al proceso de vender una vivienda. Con el déficit estructural del país, que los expertos cifran en la necesidad de construir o liberar aproximadamente 700.000 viviendas más de las que ya existen, cualquiera podría pensar que va a ser tarea fácil, pero nada más lejos de la realidad. 

La compraventa de un activo inmobiliario lleva consigo una serie de decisiones que debemos tomar y requisitos que debemos cumplir para lograr llegar a buen puerto. Si es tu caso, toma asiento, porque vamos a repasar en orden y uno por uno todos los pasos que debes dar para poner en venta tu casa o piso y no desesperarte en el intento. 

Los 7 pasos a seguir para vender una vivienda con éxito

Poner en venta una propiedad significa muchísimo más que hacer cuatro fotos y colgar un anuncio. Para sumergirnos en el mercado inmobiliario y salir exitosos es necesario tener presentes los siete aspectos clave que veremos en detalle, además de algunos truquitos y consejos para que todo sea más fácil.

1. Estudia el mercado inmobiliario de tu zona

Si lo que buscamos es sacar el máximo beneficio a la venta, una de las primeras cosas que debemos hacer es investigar cómo está el mercado inmobiliario. Y no, no nos referimos a estudiar todas las ofertas que hay en los portales, sino a conocer en profundidad cómo está funcionando la compraventa en nuestra zona

En la práctica, esta tarea nos ayudará a resolver cuestiones tan relevantes como: 

  • La zona está en tendencia o tiene cada vez menos demanda
  • Cuál ha sido la evolución de los precios en la zona
  • Cómo son las viviendas que se ofertan
  • Cuál es el precio medio del metro cuadrado en la zona
  • Cuántas viviendas se han vendido en los últimos meses 
  • Cómo están respondiendo las hipotecas por la zona
  • Hay infraestructura en construcción que pueda atraer a más gente en el futuro (fábricas, oficinas, transporte público, etc.) 

Tener toda esta información en la mano nos ayudará a decidir si es o no el mejor momento para vender, si el precio que tenemos en mente es el adecuado o si conviene efectuar algunas mejoras, entre otras cosas. 

Toda esta información es de dominio público, aunque hay que saber buscarla. Además de los anuncios inmobiliarios es importante revisar la actualidad del sector en periódicos y webs, así como hacer uso de herramientas como los índices de precios de viviendas como el que tiene activo Fotocasa, el cual te permite ver fácilmente cuál es el precio medio de tu zona según las interacciones registradas en el portal. 

2. Vender con una inmobiliaria o por tu cuenta: ¿qué es mejor? 

Esta es una de las principales preguntas de cualquier propietario a la hora de vender, especialmente entre aquellos que se enfrentan a este proceso por primera vez. Y es normal, ya que ambas opciones presentan ventajas y desventajas de lo más notorias. 

Lo cierto es que se trata de dos caras de la misma moneda, por lo que no hay una respuesta correcta o incorrecta. La elección, por tanto, debe depender de aquello que nos convenga más en cada caso particular. Para ayudarte a decidir, repasemos qué ofrecen e implican ambas opciones.

una pareja, hablando con una mujer que es la agente de la propiedad inmobiliaria

¿Qué comporta vender una vivienda sin intermediarios?

Sin paños calientes: afrontar el proceso de venta por nuestra cuenta es sinónimo de trabajo y dedicación. Y no precisamente poco ni sencillo. Según los estudios realizados por los especialistas de Fotocasa, afrontar todas las labores que exige vender sin intermediarios puede llevar más de 80 horas de trabajo, entre las que se incluye gestión de anuncios en plataformas online, realizar visitas, negociar y trámites legales como puede ser la redacción de contratos de compraventa o la gestión de impuestos, entre otros. 

Por suerte, todos estos esfuerzos tienen recompensa o, mejor dicho, recompensas. La primera es más que evidente: el control total del proceso, lo que nos permite ser todo los flexibles que queramos. La segunda hace referencia al dinero y es la ventaja más importante. Vender una casa por nuestra cuenta significa ahorrar un buen dinero en comisiones de intermediarios. Los especialistas del sector sitúan el gasto de una inmobiliaria entre un 3 y un 7 % del valor del inmueble, un porcentaje que puede parecer pequeño, pero que se convierte en una cantidad significativa cuando hablamos del precio de cualquier piso. Y es que el 3 % de 200.000 € son nada menos que 6.000 €. 

Vender un inmueble sin usar intermediarios es buena idea si: 

  • El vendedor tiene experiencia o el tiempo y ganas para ocuparse
  • El inmueble se encuentra en una zona muy demandada
  • No hay apenas competencia alrededor 
  • El inmueble reúne condiciones únicas o muy buscadas 

Los pros y contras de vender a través de una inmobiliaria

Momento de girar la tortilla. Y es que lo que antes era blanco ahora es negro y viceversa. Contar con una inmobiliaria significa tranquilidad, ya que ellos se ocupan de todo. Y todo es todo: investigación de mercado, fijación de precio de venta, márketing, visitas a la vivienda, negociación, etc. Su knowhow va desde un profundo conocimiento del mercado inmobiliario de la zona hasta asesoramiento legal, pasando por habilidades comerciales totalmente adaptadas al sector y orientadas a obtener el mejor precio por la vivienda. 

Para entender la diferencia nos centraremos en un punto clave como los anuncios. Como particulares simplemente publicamos la vivienda en distintos portales, donde tendrán que competir con miles de competidores. Las inmobiliarias, por su parte, conocen todas las plataformas y sus particularidades, donde operan a diario como profesionales. Esto hace, por ejemplo, que los anuncios que ellos cuelgan tengan un mejor rendimiento debido a que saben cuál es la estructura más adecuada para hacerlos, cuáles son las palabras clave y muy probablemente abonen tarifas premium que les permite posicionar mejor aquello que publican. 

Ahora bien, la externalización de la venta también tiene sus contras como, por ejemplo, la pérdida de control del proceso. Al no estar encima es probable que algún detalle no acabe siendo como queríamos. Además de esto, queda la gran desventaja: los costes. Todo este trabajo tiene un precio. Y, como hemos visto, este no suele ser fijo, sino porcentual. Así que cuanto mayor sea el precio de venta, más dinero tendremos que pagar. 

Vender a través de una inmobiliaria es la mejor opción si: 

  • El vendedor no tiene experiencia o no se siente seguro con ciertos temas (legales, visitas…)
  • Personas con poca flexibilidad horaria o muy ocupadas 
  • El vendedor se encuentra a una distancia considerable del inmueble
  • El inmueble está situado en una zona con poca demanda
  • Existen muchos inmuebles similares alrededor 

3. Determinar el precio al que se va a vender la vivienda, un punto crucial

Definir bien el precio para que sea competitivo es una de las reglas de oro a la hora de vender una propiedad. Haber estudiado el mercado previamente sin duda es un gran aliado, pero la variedad de viviendas y sus características hacen que esta información nos sirva más como orientación que como forma de concretar un precio final. 

Una buena herramienta para saber cuánto vale una vivienda son los simuladores de tasación online, presentes en muchos portales y webs especializadas en el sector inmobiliario. Aunque no son del todo precisos, estos combinan datos reales del registro de la propiedad y anuncios para dar un precio de venta adaptado a la realidad en pocos segundos.  

Otra buena opción es usar las tasaciones gratuitas que ofrecen muchas inmobiliarias. Este servicio es un gancho comercial para acabar contratando sus servicios, pero su uso no nos obliga a nada. Lo bueno es que la inspección que realizan al inmueble es más precisa y, además, no tienen ningún coste, por lo que solicitar dos o tres diferentes no solo no nos penaliza, sino que nos ayuda a corroborar cuál debería ser el precio más adecuado. 

La tasación profesional, el arma definitiva 

Si lo que buscamos es precisión en el precio, una tasación homologada por el Banco de España es la respuesta. De hecho, es una de las herramientas que utilizan los bancos a la hora de conceder una hipoteca. Estas tasaciones son llevadas a cabo por técnicos especializados, los cuales revisan toda la documentación tanto técnica como legal y hacen una visita en profundidad al inmueble con el fin de examinar factores como la edad, la conservación, el tamaño, la distribución, la orientación, el estado de los sistemas energéticos, etc. 

Todo esto se complementa con un estudio inmobiliario de la zona. En este apartado se buscan y registran lo que se conocen como testigos, que son inmuebles de características y valor similar que han sido vendidos recientemente. 

La información al completo se plasma en un informe de tasación, un documento con vigencia legal durante seis meses. Evidentemente, todo esto tiene un coste. El precio medio de este servicio ronda los 300 €, aunque es fácil llegar a doblar la cantidad si la vivienda es grande o pesa tras ella un gran historial de reformas. Contratar este servicio es de utilidad para el vendedor, pero no es una obligación. Sí lo es, en cambio, para el comprador, ya que una tasación homologada entra dentro de los gastos de comprar una vivienda.

“Un especialista inmobiliario puede conseguir un mejor precio de venta, pero también un mayor pellizco a nuestro dinero en forma de comisión”

Orientación para fijar el precio como particular

Si afrontas este proceso por tu cuenta es muy probable que en este punto eches de menos a un profesional. Y no por los conocimientos inmobiliarios que pueda tener (que también), sino por el miedo a perder dinero en la venta. Primero de todo ten presente que sí, puede que un especialista pueda conseguir un mejor precio de venta, pero también un mayor pellizco a nuestro dinero, por lo que no conviene sulfurarse. 

Sin duda, las herramientas de tasación gratuitas que hemos visto deberían servirte para, como mínimo, hallar un rango de precio bastante acotado. Llegados a este punto hay dos opciones: tratar de ajustarnos lo máximo o intentar ganar algo más. La primera es ideal para viviendas con mucha competencia y poca oferta, aunque nos deja mucho menos margen a la hora de negociar. 

Por otro lado, tener un pequeño margen extra permite bajar el precio un poco en un momento dado sin que nuestro beneficio real se vea resentido. Esta pequeña manga ancha suele ser argumento suficiente para muchos iniciados en estos temas, pero es importante usarlo estando seguros de que nos va a funcionar, ya que en un mercado copado puede ser más un freno que una ayuda. 

4. Deja lista toda la documentación antes de empezar a vender la casa

No hay nada peor que retrasar o incluso llegar a perder la venta de una casa por culpa de no tener todos los papeles listos y en regla. Por eso, y a pesar de la pereza que pueda dar, es más que recomendable encargarnos de esta tarea lo antes posible. Los que vas a necesitar sí o sí son: 

un agente inmobiliario, dando la mano a una pareja, simbolizando la compra/venta de una propiedad

Cédula de habitabilidad del inmueble

Este documento oficial acredita que la vivienda cumple con unos requisitos mínimos de habitabilidad y salubridad o, dicho de otra forma, que el espacio reúne las condiciones para ser utilizado por personas para vivir en términos de construcción, distribución, ventilación o iluminación, entre otros. 

Se trata de un requisito sine qua non para entrar a vivir, para cualquier proceso de compraventa o alquiler e incluso para dar de alta los suministros básicos del hogar. Eso quiere decir que muy probablemente ya cuentes con una, aunque cuidado porque hay diferentes cédulas de habitabilidad y puede que la tuya haya cambiado. Estas pueden ser de primera ocupación, que hacen referencia a viviendas nuevas, de segunda ocupación para viviendas de segunda mano y, por último, las de primera ocupación rehabilitada, que son aquellas que han pasado por un proceso de mejora. 

Por si no la tienes aún o ha cambiado, puedes obtener la cédula de habitabilidad contactando con tu arquitecto o aparejador (o un técnico especializado si ya no operan los que hicieron tu vivienda) y solicitar un certificado de habitabilidad. Este documento debe ser visado por el Colegio de Arquitectos y, tras su sellado, debe ser presentado a la autoridad competente (que suele ser el ayuntamiento) junto a una escritura de propiedad y algún tipo de documentación acreditativa como, por ejemplo, el DNI. 

Certificado de eficiencia energética

Que los hogares hagan un uso eficiente de la energía ha pasado de ser un lujo a una obligación, especialmente en el ámbito de la compraventa, donde su ausencia puede llegar a invalidar un acuerdo. Desde 2013, este documento que acredita y cualifica las instalaciones del hogar es un esencial para poder vender o alquilar cualquier vivienda y todo hace indicar que cobrará aún más protagonismo a partir de 2030. 

La importancia del certificado de eficiencia energética (CEE) es, por tanto, vital. Por si fuera poco, no disponer de uno puede suponer multas que van de los 300 a los 6.000 €. Su proceso de solicitud no es largo, pero tampoco inmediato, ya que puede llegar a demorarse hasta dos semanas. El procedimiento es similar al de la cédula de habitabilidad, ya que es necesario contactar a un técnico especializado para que inspeccione las instalaciones, redacte un informe con los resultados y lo presente para su aprobación. 

Una nota simple del Registro de la Propiedad

Emitido por el Registro de la Propiedad, este documento no es más que un pequeño resumen del activo. En él se especifican cosas como la identificación de la propiedad, sus metros cuadrados y disposición, quién es o son los propietarios, qué derechos tienen sobre la misma (como, por ejemplo, nuda propiedad), cuál es su estado a nivel financiero (es decir, si penden o no hipotecas de ella), así como otras cargas o restricciones que condicionen a la propiedad. 

Para obtener la nota simple se puede hacer o bien acudiendo de forma presencial al Registro de la Propiedad o realizando el trámite online a través del portal registro de propiedades, el cual es más cómodo y algo más rápido a la hora de tramitarse. Eso sí, sea de un modo u otro, será necesario identificarse con el DNI y dirección, así como aportar el Código Registral Único (CRU/IDUFIR) de la vivienda. 

Por último no podemos olvidar los costes. La emisión de una nota simple tiene unas tasas de 10,9 € (IVA incl.) si se hace online y unos 4,40 € de forma presencial. Si, además, la gestión nos la realiza un gestor o especialista deberían sumarse unos 20 o 30 € de costes de gestión. Cabe mencionar que el plazo de entrega suele ser de entre 24 a 48 horas, aunque puede llegar a ser inmediata si se solicita a través de la web. 

El último recibo del IBI

Como seguro ya sabrás si posees una vivienda, el IBI o Impuesto sobre los Bienes Inmuebles es un tributo municipal y obligatorio que los ayuntamientos recaudan con el fin de sufragar servicios para la ciudadanía. Su carácter es anual y no solo aplica a casas y pisos, ya que también lo abonan locales comerciales, garajes, terrenos y, en general, todos aquellos espacios privados que se encuentren dentro de un término municipal. 

El importe del IBI se calcula multiplicando el valor catastral del inmueble por el gravamen que sobre este se aplique, el cuál varía entre el 0,4 y 1,1 % en función de si se trata de activos urbanos o rústicos. 

El IBI se paga en una fecha diferente en función del municipio. Por ejemplo, en Madrid se recauda de octubre a diciembre y en Barcelona de marzo a mayo. Lo que sí que es importante saber es que debe hacerse cargo de él la persona que conste como propietario o propietaria del inmueble a fecha 1 de enero de ese mismo año. 

Escritura de compraventa de la casa

Este es el documento legal necesario para formalizar la transmisión de una propiedad. Deben firmarlo ambas partes ante notario para, posteriormente, inscribirlo en el Registro de la Propiedad. 

Es cierto que el acuerdo puede estar reflejado en un contrato privado, pero es altamente recomendable acompañarlo con una escritura a fines de obtener una mayor garantía legal si algo malo pasa. 

Entre otros datos, la escritura de compraventa incluye los datos del comprador y los detalles del acuerdo alcanzado, algo imposible de preparar de antemano. Pero sí que hay diversa información que podemos ir dejando lista para cuando llegue el momento. Los datos del vendedor, la descripción del inmueble, demostrar que el activo está libre de gravámenes y cargas… Tener toda esta información lista nos hará ser mucho más ágiles al vender un inmueble.

Para terminar con la escritura de compraventa no podemos olvidar que esta también tiene unos costes. Pero en este caso los gastos de notaría y Registro de la Propiedad recaen sobre el comprador, por lo que solo deberemos responder a la parte proporcional de impuestos que acordemos asumir con la otra parte. 

Otros documentos que podrías necesitar para vender una vivienda

Si vivimos en un bloque o en una comunidad vamos a necesitar algún documento más. El primero y más importante es el certificado de deudas. Este papelito acredita que los actuales propietarios están al corriente de pagos con la comunidad y no adeuda ninguna derrama o gasto extra. Este documento suele ser para garantizar la tranquilidad del comprador, quien de lo contrario asumiría al comprar también las deudas asociadas. 

Obtenerlo es bastante sencillo. Solo requiere contactar con el presidente de la comunidad o el secretario para que nos lo faciliten. En el caso de que la comunidad esté gestionada por un administrador de fincas, ellos serán los encargados de facilitarnos el documento. Su obtención suele ser gratuita a excepción de algunos administradores externos que pueden llegar a cobrar algo. Suele recibirse en un plazo máximo de 7 días y tiene validez durante todo un año. 

El último documento de la lista es el certificado de Inspección Técnica del Edificio o más conocido como ITE. Se trata de un informe técnico realizado por un especialista externo en el que se evalúa el estado del edificio. Esta inspección, sin embargo, solo se realiza en inmuebles con más de 30 años, por lo que si se trata de un bloque de nueva construcción no es necesario aportar este documento.  

5. Pon a punto la vivienda para la venta

Como ya vimos al hablar de los motivos del encarecimiento de las reformas, renovar un inmueble puede llegar a aumentar la rentabilidad entre un 12 y un 14 %. Sin duda se trata de un aumento considerable que conviene la pena tener en cuenta, pero lo cierto es que no siempre tenemos el dinero, el tiempo o las ganas para afrontar este proceso. ¿Qué hacer en estos casos? 

La respuesta en este caso tiene nombre propio: home staging. ¿De qué se trata? Es una técnica de venta que ha cobrado relevancia en los últimos años dentro del sector y que consiste en preparar y decorar el espacio para hacerlo más atractivo para los compradores. 

El home staging parte de la premisa de que, además de ser una compra lógica, adquirir una vivienda tiene un fuerte componente emocional. Por ello reorganiza y optimiza la distribución de la casa, cuida de la iluminación, da una mano de pintura, realiza una limpieza del espacio y lleva a cabo pequeñas reparaciones y potencia una decoración neutra y despersonalizada para crear un ambiente neutro y acogedor, perfecto para que el comprador pueda proyectar a futuro y enamorarse de la vivienda. 

Esta técnica no solo es clave para la visita de los potenciales compradores, sino que también es una gran aliada al hacer fotos del inmueble para los anuncios online.

Evidentemente, aplicar el home staging tiene un coste. Un servicio básico puede oscilar entre los 300 y 500 €, mientras que uno más completo que incluya muebles, pintura y reparaciones puede oscilar entre los 2.500-3.000 € o incluso más. 

Te damos algunos consejos por si decides ahorrarte esta partida y quieres hacer el home staging por tu cuenta: 

  • Elimina cualquier mueble o decoración con personalidad o estridente 
  • Repara o disimula cualquier desperfecto, especialmente humedades
  • Pinta las paredes de blanco o colores claros neutros 
  • Menos es más: reorganiza todo con pocos elementos para que se vea más espacioso
  • Limpia todo bien: suelos sin manchas ni motas, cristales sin huellas… 
  • Usa ambientadores suaves y hogareños para reforzar la idea de confort 
  • Monta escenas y pon atención a los detalles: un sofá con una manta, una mesa con platos…

6. Promocionar la vivienda para captar posibles compradores

Antaño, para vender una casa o un piso, era necesario estar presente en el escaparate de una inmobiliaria o en forma de anuncio por palabras en los periódicos. Hoy la cosa ha cambiado mucho, pero sigue siendo válida la máxima de que si no te anuncias, no existes. Para sorpresa de nadie, ahora el mercado inmobiliario se mueve en internet. En concreto, en los diferentes portales inmobiliarios como Idealista, Fotocasa o Trovit, entre otros, así como en las propias webs y redes sociales de las inmobiliarias

Veamos cuáles son algunos de los puntos clave para destacar en esta selva de anuncios gratuitos de viviendas.

El material audiovisual, un esencial en la era de la inmediatez

A día de hoy ya da igual lo trabajado que esté el texto del anuncio, si este no incluye fotografías o incluye pocas es como si no existiese. Las imágenes y los vídeos se han convertido en un must para cualquier vivienda que quiera ser vendida o alquilada, ya que ayudan al potencial comprador a hacer un primer análisis del inmueble y comprobar si es o no lo que busca. Esto también es útil para los vendedores, ya que a través del material audiovisual están realizando una pequeña criba de compradores, lo que significa menos llamadas y visitas, pero de más valor.

A la hora de hacer fotos para un anuncio inmobiliario es muy importante la calidad. Por suerte a día de hoy casi todos los móviles hacen fotos increíbles, pero eso es solo el inicio. Que haya una buena iluminación, que todo se vea limpio o evitar desenfoques son esenciales para que el material obtenido sea atractivo. 

Recuerda que una vivienda no es solo el interior. Aunque se trate de un piso sin terraza es importante añadir fotos también de los exteriores, ya que esto ayuda a crear una imagen más completa de lo que ofrecemos. También es una muy buena idea añadir el plano de la vivienda, puesto que también será útil para ubicar al comprador. 

Además de estos consejos, te damos algunos tips extra para que puedas realizar las mejores fotos de tu vivienda:

  • Prepara el espacio: limpieza, decoración neutra… 
  • Realiza las fotos entre las 11:00 y las 16:00, que es cuando más luz natural hay
  • No utilices el flash, ya que puede sacar brillos indeseados 
  • Trata de sacar el mejor lado de todo, pero sin engañar. 
  • Haz fotos en todas las estancias y desde todos los ángulos para hallar la mejor opción 
  • Evita usar efectos de cámara como el ojo de pez a no ser que la habitación sea muy pequeña 

Si no te ves capaz de hacer buenas fotos siempre puedes contratar un profesional. Los precios de sesiones de fotos en viviendas oscilan entre los 70 € y los 150 €, aunque el presupuesto puede dispararse rápidamente si el tamaño de la vivienda es grande o se buscan planos especiales como, por ejemplo, el de un dron. 

Creando un anuncio efectivo para tu vivienda

Además de las imágenes, un anuncio necesita texto. Algo que puede parecer sencillo, pero que tiene el poder de atraer a muchos potenciales compradores o alejarlos si no se cuida. Por supuesto, debe estar bien redactado y no contener faltas de ortografía, debe usar un lenguaje claro y conciso, sin frases muy largas y tratar de resumir en pocas palabras todo aquello que ofrece el inmueble. 

Una persona sentada, utilizando el ordenador

Uno de los elementos más importantes es el título. Esta pequeña línea de texto será, junto a una foto destacada, la responsable de que los usuarios hagan clic o no, por lo que hay que cuidarla bien. Lo ideal es que resuma la oferta en unas 10 o 12 palabras, aunque lo que manda aquí son las restricciones de carácteres de cada plataforma. 

A la hora de componer el título, no te compliques. Simplemente explica cómo es el inmueble y dónde está situado. Algo así como “piso de 2 habitaciones a 5 minutos de la estación central” sería una buena opción. También puede servir destacar algún beneficio clave como un garaje o una piscina. Es importante ser precisos con las palabras que usamos, priorizando el uso de keywords específicas antes que genéricas o, lo que es lo mismo, usa “piso”, “ático”, “estudio”, “loft” o “chalet” no solo para definir mejor, sino para ayudar a los motores de búsqueda a entender cuándo debe mostrar nuestros anuncios. 

Además del titular, debemos cuidar el cuerpo del anuncio. Este es el lugar perfecto para entrar un poco más en detalle.

Hablar de los metros cuadrados, de la orientación de la vivienda, del año de construcción, de reformas y mejoras que se hayan llevado a cabo… 

Cuando compras una vivienda, no solo compras un espacio, también una nueva vida, con nuevos vecinos y comodidades. Precisamente por esto es importante dedicar un espacio a hablar de la zona en la que se ubica. Aunque no hace falta entrar en mucho detalle, sí que da valor mencionar las conexiones tanto por carretera como transporte público, la cercanía a lugares clave o servicios relevantes como, por ejemplo, que hay un supermercado justo debajo de casa. 

Por último, hablemos un poco del lenguaje que usan los anuncios inmobiliarios. Desde hace ya años, muchos anuncios de este sector se han ido un poco de madre. La ligera adjetivación para dar un aire positivo al anuncio ha derivado en algunos casos en palabras vacías y metáforas capciosas, por lo que conviene no pasarse de frenada. Usar palabras como luminoso, céntrico o tranquilo ayudan al futuro comprador a crear una imagen en su cabeza, mientras que expresiones rimbombantes como “gran oportunidad”, “oferta” o “tienes que verlo” no solo no dicen nada del piso, sino que desprenden un pequeño aroma a vendedor agresivo que puede echar para atrás. 

Pon mil ojos al configurar todos los parámetros 

Algo muy útil de los portales inmobiliarios es la posibilidad de cribar toda la oferta inmobiliaria en segundos según nuestros requisitos. Que la vivienda esté en una zona más o menos concreta, que tenga dos o tres habitaciones, que tenga terraza o jardín… Para que todos estos filtros puedan funcionar es necesario que el anuncio tenga todos los parámetros bien configurados

En este aspecto podemos ser poco concretos, ya que cada portal funciona diferente. Pero sí que puede ser útil seguir estos consejos más generales:

  • Analiza anuncios populares dentro del portal y revisa cómo lo tienen todo para copiarlo
  • Al marcar ubicación, trata de ser lo más específico posible
  • Asegúrate de fijar bien el precio y una vía de contacto 
  • Al crear el anuncio, rellena todos los campos y opciones aunque no sean obligatorias 
  • Revisa dos veces que todos los campos estén cumplimentados antes de publicar
  • Una vez publicado, accede y repasa que todo esté correcto
  • Si algo falla y lo puedes editar, hazlo. Si no, crea un anuncio nuevo y borra el anterior

¿Es necesario pagar para tener más visibilidad? 

Anunciarse en estos lugares es más fácil que nunca, pero destacar es harina de otro costal. Se estima que constantemente hay más de 1.200.000 viviendas españolas en venta, lo que genera aproximadamente unos cuatro millones de anuncios simultáneos contando los duplicados (es decir, una vivienda que se anuncia en dos o más sitios web). Y eso sin contar la vivienda de alquiler, claro. Además, por si fuera poco, el 80 %  de estos anuncios es gestionado por inmobiliarias, lo que hace que la competencia sea aún más feroz. 

Para tratar de resolver esto (y ganar dinero), algunas plataformas permiten destacar anuncios, lo que significa, de forma resumida, más interés y más posibilidades de venderlo antes. Pero jugar con ventaja tiene un coste que oscila entre los 10 y los 60 €. ¿Es rentable pagarlo? Las inmobiliarias, que suelen ser las que usan este tipo de servicios, lo tienen claro: todo depende del mercado

Hay zonas que concentran una gran cantidad de oferta, por lo que las posibilidades de destacar son mucho menores. Para revertir esto, especialmente si hay cierta prisa en vender, puede resultar muy interesante pagar por posicionar nuestro anuncio. En cambio, si no tenemos prisa por vender o la vivienda está ubicada en un lugar con pocos inmuebles disponibles es casi seguro que van a ver nuestro anuncio paguemos o no. 

Por cierto, hablando de las inmobiliarias. Estas, al anunciarse en portales, no lo hacen de la misma forma que los particulares. Además de contar con un equipo de márketing, contratan packs profesionales, los cuales permiten anunciar más inmuebles y utilizar otras características premium como tener preferencia a la hora de destacar. Es importante saberlo ya que, en igualdad de condiciones, un anuncio de una inmobiliaria siempre quedará por encima del de un particular. 

7. Ármate de paciencia, la venta va a tardar algo en producirse 

No podemos terminar el repaso de cosas a tener en cuenta al vender una vivienda sin hablar del tiempo de venta. A diferencia de la mayoría de bienes que adquirimos, la compra de un inmueble no es una compra habitual. Hacer que cuadren las pretensiones del comprador no solo con el activo, sino también con el coste, la financiación o la zona, entre otras, hace que el proceso pueda dilatarse más de lo deseado. 

Muchos expertos hablan también de meses buenos y malos. Por ejemplo, de octubre a marzo se dice que se vende menos debido a que tenemos menos tiempo y luz disponible. Así que, aunque lo hayamos hecho todo correctamente, la venta de un piso o casa puede demorarse entre dos meses y un año según portales especializados en inmobiliaria. Y es mejor que sea así, ya que vender con prisa es la mejor forma de perder dinero. Si en tu caso necesitas reducir estos tiempos siempre tienes la opción de venderlo a una promotora, quien te lo comprará en pocas horas, aunque a un precio bastante menor. 

Si la venta está motivada por falta de líquido, debes saber que en Cofidis podemos ayudarte. Gracias a un crédito directo o, si necesitas más dinero, un préstamo personal te ayudarán a hacer frente a los gastos del día a día y podrás devolverlo cómodamente en cuotas una vez la vivienda esté vendida. 

Todo lo que necesitas saber sobre vivienda

Lo mires por donde lo mires, la gestión del hogar exige trabajo: invertir en confort y mejoras, ahorrar para afrontar imprevistos, impuestos… Por eso, en tu blog de finanzas personales hablamos de todo esto y mucho más de una forma clara. Sigue mejorando tu educación financiera con nosotros.